BABYLON A.D. (Estados Unidos – Francia, Ciencia Ficción, 93 Minutos)
Dirección:
Mathieu Kassovitz.
Guión: Mathieu Kassovitz y Éric Besnard (Sobre la novela «Babylon babies» de Maurice G. Dantec).
Reparto: Vin Diesel, Gérard Depardieu, Michelle Yeoh, Charlotte Rampling, Mark Strong, Radek Bruna, Melanie Thierry, Lambert Wilson.
Música: Atli Örvarsson.

Valoración: 5/10

Resumen: Toorop, un duro mercenario apartado de la profesión durante meses, recibe el que podría ser su último encargo antes de retirarse. Su misión es en principio sencilla: escoltar a una chica desde una decadente Rusia, hasta los Estados Unidos donde deberá entregarla a un misterioso culto religioso. Pero su viaje se complica cuando la joven empieza a mostrar impresionantes habilidades que muchos querrán tener a su servicio.

Crítica: No hace tanto se quejaba Mathieu Kassovitz de las intromisiones de su compañía en el rodaje de Babylon, reabriendo así el eterno debate del mundo del cine. ¿A quién pertenece la autoría de una película? ¿Quién tiene la sartén por el mango a la hora de tomar decisiones? Y lo que es aún más peliagudo, ¿quién es realmente el constructor de una película? ¿Es el director, el guionista, los técnicos, el editor o como parece, son los ejecutivos? Lo cierto es que a pesar de las quejas de Kassovitz, el resultado final de Babylon no dista demasiado de lo que esperábamos. La película busca el equilibrio perfecto entre una propuesta imaginativa y hasta cierto punto radical, y los cánones marcados por el cine de mercado. Logra, en cierta manera, nadar y guardar la ropa sin mojarse demasiado. Roza ciertos límites pero no escapa del convencionalismo. Y eso nos lleva a cuestionarnos algo todavía más siniestro. ¿Acaso nos habrá educado la industria con tantos productos hechos a la medida del consumidor, que ya somos incapaces de notar la diferencia con la obra de un auténtico artista? Puede que la libertad creativa sea víctima de los estudios de mercado y los resultados económicos. Pero sea como sea Babylon da exactamente lo que prometía. Ni más ni menos. Una cuidada puesta en escena y una interesante estética dibujan el futuro descorazonador en el que se desarrolla esta distopía, una peculiar mezcla entre un filme de acción al uso, una road movie y una extraña visión del nuevo evangelio. La trama comienza fuerte, mostrando un panorama angustioso y depravado, pero se acelera demasiado al final y termina cayendo en el tópico mesiánico que tanto gusta en el cine anglosajón. Babylon es por tanto una película más de una larga lista de títulos prescindibles pero que de ser elegidos por el espectador, le reservan un entretenimiento al uso, medido, empaquetado y precintado para su consumo en pequeñas dosis de 90 minutos. No tiene porqué ser malo, pero siempre nos quedará en duda lo que habría hecho Kassovitz con un poco más de libertad.

Written by PGP
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.