DEATH RACE (Estados Unidos 2.008, 105 Minutos, Acción)
Dirección:
Paul W.S. Anderson.
Guión: J.F. Lawton, Paul W.S. Anderson.
Reparto: Jason Statham, Joan Allen, Tyrese Gibson, Ian McShane, Natalie Martinez, Jason Clarke.
Música: Paul Haslinger.

Valoración: 6/10

Sinopsis: En unos decadentes Estados Unidos, el entretenimiento nacional es La Carrera de la Muerte, una competición en la que varios presos corren abordo de letales vehículos y en los que sólo gana el que sobrevive. Jensen Ames, un ex-piloto profesional encarcelado por un crimen que no cometió, se ve forzado a participar en la carrera encarnando al mítico Frankenstein, un personaje creado por la corporación que produce el show y que está a tan sólo una victoria de su libertad. Pero conseguir el triunfo no será nada sencillo.

Crítica: Si la original Carrera de la Muerte se convirtió en un producto de culto, fue en primer lugar por su rareza -sólo al alcance del paladar de un público minoritario- y por su desmelenada mala leche. La globalización se ha encargado por sí sola de privarle el primer privilegio a esta nueva visión del filme. Todo producto, salga de donde salga –más si es en la macro industria que es Hollywood- llega hoy en día a manos de quien lo requiera en cualquier parte del mundo. De paliar ese cinismo crítico del original se ha ocupado el paso del tiempo y la alabanza actual a la mal llamada “corrección política”. Nos hemos vuelto cómodos y susceptibles, y tal vez por eso un guión radical como el de La Carrera de la Muerte del Año 2.000, ha sido notablemente suavizado en este remake. La película de Paul W.S. Anderson ofrece, tal y como se avisa desde sus propios diálogos, acción, coches, velocidad y tías buenas. El paraíso de la testosterona aumentado si cabe, por los barrotes entre los que ahora se desarrolla la trama. Tras monumentales descalabros ante la crítica, Anderson compone en esta ocasión un producto tópico pero a pesar de ello emocionante y divertido, absolutamente carente de pretensiones y que como la propia Carrera de la Muerte ficticia, tiene sólo en mente el entretenimiento de su audiencia. Pero entre explosiones, acelerones y sangre, se echa de menos la dureza de fondo que mostraba su predecesor. La chabacana producción de Corman lucía un análisis de la violencia basado en lo gratuito de la misma. Aquí, alejándolo también de lecturas políticas, se le da al monstruoso Frankenstein un motivo para matar. Y además uno que cualquier ser humano decente y “políticamente correcto”, puede aceptar como legítimo. A medio camino entre Prison Break, El Fugitivo, Mad Max y la saga de videojuegos Need for Speed, Death Race no logra hacer sombra a su ancestro a pesar de la técnica, pero sin duda consigue aliviarle la tarde a cualquier espectador ansioso de pan y circo.

Written by PGP
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.