CHE (THE ARGENTINE & PART TWO Estados Unidos, Francia, España 2.008, 251 Minutos, Drama)
Dirección:
Steven Soderbergh.
Guión: Peter Buchman, sobre «Pasajes de la Guerra Revolucionaria» y «El Diario Boliviano», de Ernesto Guevara .
Reparto: Benicio del Toro, Demián Bichir, Santiago Cabrera, Elvira Mínguez, Julia Ormond, Jorge Perugorría, Edgar Ramírez, Victor Rasuk, Armando Riesco, Catalina Sandino Moreno, Rodrigo Santoro, Unax Ugalde, Yul Vázquez, Carlos Bardem, Joaquim de Almeida, Eduard Fernández, Marc-André Grondin, Óscar Jaenada, Jordi Mollà, Rubén Ochandiano, Gaston Pauls, Franka Potente, Lou
Diamond Philipps, Mark Umbers.
Fotografía: Peter Andrews.
Música: Alberto Iglesias. 

Valoración Che – El Argentino: 8/10
Valoración Che – Guerrilla: 6/10

Sinopsis: En 1.956 un grupo de ochenta hombres liderados por Fidel Castro, se embarca hacia Cuba con la intención de derrocar el gobierno de Batista. De ellos sólo sobreviven doce, entre los que está Ernesto Guevara, un médico argentino de profundas convicciones políticas que se convertirá con el paso de los días, en un líder ideológico y militar imprescindible para su grupo. Tras años de arduos combates contra las tropas gubernamentales, en 1.959 los guerrilleros entran en La Habana. La revolución había triunfado y Guevara, apodado el Che por sus compañeros, se convertiría en un símbolo de la rebelión.

Años después, en la cumbre de su fama, el Che desaparece misteriosamente dejando su cargo en el gobierno cubano. Sus intenciones no son otras que trasladar la revolución a otros países del mundo. Para ello se introduce de incógnito en Bolivia para ayudar a la guerrilla a derrocar el gobierno de Barrientos. Sin embargo, los medios son ínfimos y en contra de lo ocurrido en Cuba, el alzamiento no cuenta con demasiados apoyos entre los campesinos. A pesar de ello, la tenacidad del Che llevará a sus compañeros a intentar lograr sus objetivos por todos los medios aunque eso suponga su propia muerte.

Crítica: Si esta crítica abarca extraordinariamente dos películas en una es porque estas son, sin lugar a dudas, un conjunto indivisible al que sólo los cánones de la exposición cinematográfica comercial han logrado separar. Ante el dilema de si recortar o partir su obra, Soderbergh ha optado sabiamente por la segunda opción para así no prescindir ningún detalle en beneficio de –como le pedían sus distribuidores- una visión más sintética. Dicho de otro modo, El Argentino y Guerrilla son juntas una sola película sobre el Che pero sin embargo, existen entre ellas tantas diferencias como similitudes. Soderbergh es consciente de estar retratando a una de las figuras más representativas, mediáticas e influyentes del siglo XX y también a un hombre que ha suscitado grandes odios y un profundo rechazo en algunos sectores de la sociedad. Esta aversión se hace principalmente patente en los Estados Unidos donde, simplemente leyendo algunos comentarios sobre el filme, se evidencia el escepticismo y la indiferencia –en el mejor de los casos- con la que Che es acogida en suelo norteamericano. Pero en los últimos tiempos, un tanto alejado del cine puramente comercial, Soderbergh ha optado por asumir todo tipo de riesgos. Entre ellos, ni más ni menos, el de rodar una película sobre un personaje al que gran parte de sus conciudadanos considera casi un terrorista y al que por simples principios ideológicos, muchos rechazarán incluso ver. Esta negativa influencia política no debería incidir en la percepción, puramente cinematográfica, que deberíamos tener como público de este proyecto. Pero sin duda lo hace, y es en ocasiones un abismo insalvable. Los admiradores de este revolucionario la verán como un retrato justo que no evidencia tanto su heroísmo; y sus detractores, como una biografía sesgada que no muestra las calamidades causadas por este líder rebelde. El entusiasmo con el que a priori cada uno reciba esta película, marcará sin duda la diferencia en su percepción final. Sin embargo Soderbergh ha optado por un biopic que roza, tanto en su exposición formal como en su fondo, la imparcialidad. Soderbergh ha elegido al hombre y se ha olvidado por completo del mito. La narración se hace a través de un repaso diario de la revolución que desprovee de glamour y épica a sus protagonistas, para convertirlos en simples individuos embarcados en una misión costosa y agotadora en la que los éxitos y los fracasos ocurren sin previo aviso. Soderbergh convierte la cámara en un elemento vivo que nos hace sentirnos como espectadores privilegiados de aquellos momentos, con planos muy cerrados sobre sus actores y un gran minimalismo en la escenografía y el dibujo del contexto. Esas selvas cubanas y bolivianas parecen haberse quedado detenidas en el tiempo y sólo en la meticulosa representación del discurso ante las Naciones Unidas, es cuando vemos realmente el impacto histórico de Ernesto Guevara. Este es probablemente el punto clave que marca las diferencias entre ambas partes. En El Argentino vemos a un hombre normal, un guerrillero más vagando lastimosamente por la selva, devoto de sus ideas y fiel compañero, al que ese viaje a los vecinos Estados Unidos convirtió, de cara a la opinión pública internacional, en un ideólogo revolucionario y en un símbolo mediático. Ese momento, aunque breve, es el que nos demuestra la verdadera magnitud de su protagonista, colocándolo por fin, en un contexto histórico reconocible. En Guerrilla, sin embargo, la biografía del Che se limita a una adaptación de sus diarios de la jungla, convirtiendo su lucha en algo desconocido y anónimo y a la película en una representación repetitiva y un tanto tediosa de aquellos momentos. El ritmo es impecable y Soderbergh es muy fiel a esa idea inicial de mostrar los acontecimientos con todo el rigor posible, pero en ocasiones se echa en falta una visión más poética que logre inmiscuir más al espectador en la escena. Por eso esta labor queda casi exclusivamente en manos del reparto, liderado por un enorme Benicio Del Toro –un Che clónico- acompañado por la mayor representación de actores hispanoamericanos que hemos visto en tiempos, rindiendo todos ellos como escuderos de lujo de esta reivindicación del cine hispanohablante. Como se anunciaba, este biopic se ubica lejos de los cánones comerciales ya que Soderbergh ha intentado huir de una visión maniquea de Ernesto Guevara, evitando colocarle como héroe o como villano y optando por acercarse, al menos, a una versión literal de aquellos sucesos que marcaron la vida del rebelde y ocuparon un importante lugar en nuestra historia.

Estreno en España de Che: Guerrilla: 27 de Febrero.

Written by PGP
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.