UNDERWORLD: RISE OF THE LYCANS (Estados Unidos 2.009, 92 Minutos, Fantasía – Acción)
Dirección:
Patrick Tatopoulos.
Guión: Danny McBride, Dirk Blackman, Howard McCain, Len Wiseman, Robert Orr (Sobre los personajes creados por Danny McBride, Len Wiseman y Kevin Grevioux).
Reparto: Michael Sheen, Bill Nighy, Rhona Mitra, Steven Mackintosh, Kevin Grevioux.
Fotografía: Ross Emery.
Música: Paul Haslinger.

Valoración: 5/10

Sinopsis: Hace cientos de años los poderosos vampiros combatían con dureza a los licántropos, fuertes bestias salvajes que rodeaban su fortaleza. Con el tiempo, los vampiros lograron crear híbridos entre los humanos y esas fieras, utilizándolos como mano de obra para los más crueles trabajos y para su defensa. Sin embargo Lucian, el líder de estos seres, tenía la férrea voluntad de liberar a los suyos del yugo de los vampiros. Para ello contó con la ayuda de Sonja, una princesa vampira con la que mantenía una relación en secreto.

Crítica: Underworld es al cine de vampiros lo que la pasarela de Milán al mundo de la moda. Diseño y estilo priman sobre todo lo demás, dejando el resto en un discreto segundo plano. Tan discreto que, en ocasiones, parece que factores vitales en una producción, simplemente no están. Esta tercera parte, tal vez por ese miedo a quemar la fórmula, tal vez por algunas salidas -huídas- vitales para la saga, rompe con el devenir natural de los acontecimientos en la franquicia -de haberlos- y se centra en el pasado de sus personajes. Allí, en ese medievo de cartón-piedra, el ambiguo villano al que hemos conocido como Lucian, se nos disfraza de héroe rebelde que busca la libertad de su pueblo, y que al mismo tiempo, mantiene una relación amorosa -sexo a cámara lenta mediante- con una vampira al más puro estilo Romeo y Julieta. Michael Sheen está estupendo, alejado de papeles más intelectuales -léase David Frost- en los que le hemos visto manejándose con solvencia hace bien poco, acompañado por una Rhona Mitra que, aunque no conseguirá hacer olvidar a algunos a la frágil Kate Beckinsale, sigue cumpliendo perfectamente con su función. Mitra está dura, fría y seductora, todo al mismo tiempo, y nada más. ¿Acaso se le exige otra cosa? En absoluto. Caso raro el de Mitra, que ha pasado de modelo publicitaria a admirada estrella del cine de acción casi sin enterarnos. La chica ha caído bien y pide a gritos nuevos desafíos dentro del género. ¿Alguien ha dicho -de nuevo- Lara Croft? Pero como ocurría con sus predecesoras, esta Underworld 3 no es para cualquier espectador. Aunque Tatopoulos opta más que Wiseman por la artesanía -y se agradece- y por la historia -buena elección, de haber sido esta algo más que un tópico continuo-, sigue presente esa estética gótica, un tanto acartonada, forzada, y esa agotadora perpetua oscuridad que más que oprimir, cansa. Como en anteriores ediciones de esta guerra, entretenimiento asegurado y nada más. Pero tampoco hace falta buscarles cinco patas al gato. O al licántropo. O a lo que surja.

Written by PGP
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.