Cinco años, cuatro temporadas y decenas de capítulos después, Battlestar Galactica ha llegado a su fin, partiendo al cielo de las grandes series del que tan sólo algunas, consiguen regresar con el tiempo. Sin ir más lejos, esta es una versión libre de aquella que triunfó en los setenta y que, por lo visto, tenía más que contar, lo que evidencia que ese milagro, al estilo «levántate y anda», es posible.

La Galactica setentera fue para muchos un referente dentro de la ciencia ficción televisiva, y este resurgimiento de la guerra cylon – humana, ha cubierto sin duda el expediente con maestría igualando el mito del original y por momentos, superándolo. Galactica ha sido un show de gran calidad, con momentos sobresalientes, temporadas brillantes, catarsis memorables y una última fase un tanto decepcionante. Tal vez marcada por la huelga de guionistas y la forzada interrupción a la que sometió su cuarta temporada, esta última campaña ha sido un viaje agotador que en ningún momento ha igualado en emociones al material que la había precedido. Daba la sensación de que como la propia nave, la serie estaba agotada, dando unos lamentables últimos coletazos que en ningún momento parecían tener en cuenta su atractiva premisa.

Tras una tregua de más de cuarenta años entre los humanos y los cylon, máquinas creadas por el hombre estos, en un letal ataque sorpresa, destruyen las doce colonias de Kobol, planetas poblados por humanos que suponían el único resorte de la especie en la galaxia. Battlestar Galactica es el nombre de una vetusta nave de combate humana que sobreviviendo al holocausto, liderará a la flota de supervivientes en su viaje hacia la Tierra, un mitológico planeta del que surgió la humanidad. El viaje no será sencillo, ya que estará cargado de todo tipo de peligros y sorprendentes revelaciones.

Con esa sinopsis, ¿qué puede salir mal? Tan sólo esa premisa serviría como excusa para llenar cientos de páginas de guiones. Y sin duda lo ha hecho rindiendo a gran nivel. Sin embargo Galactica es una serie diferente. Puede que tenga una misteriosa trama, acción a mansalva y espectaculares combates espaciales, pero la trama principal siempre ha estado cargada de referencias religiosas, metafísicas, mitológicas y políticas, que han sido sin duda el motor de la serie y el elemento que ha marcado la diferencia con sus competidores.

Miles de datos, giros, subtramas y cabos sueltos que todos los fans han esperado ver resueltos en una temporada final que sin embargo, ha seguido su propio rumbo lejos de la mitología propia de la serie. Esperar lo contrario habría sido una ingenuidad. El thriller televisivo moderno no vive de la lógica, sino de las expectativas. Crearlas entre el público, dejar pistas, manipular sus mentes y juguetear con sus esperanzas, forma parte del intrincado plan para plantarnos ante la pequeña pantalla cada semana, ávidos de respuestas que nunca llegan. La visión global no importa tanto como mantener a los fieles atentos a cada capítulo, por lo que comerse el coco con detalles es una locura.

Ha pasado con Galactica y -como dice la mismísima máxima de la serie- volverá a pasar. Muchos acusan a este esperado final de decepcionante, ilógico e incluso extravagante, pero lo cierto es que sigue a rajatabla la dinámica de la serie. Sus personajes, su ambientación, su tono nunca han buscado la cuadratura del círculo, sino la transmisión puramente sensorial de su propia esencia. Una que como ha demostrado el tiempo, raya lo esotérico, lo extraño y lo divino. Galactica es una serie que bien podría haber dirigido Terence Malick, con esa obsesión con las voces en off poéticas, los personajes mayestáticos y pensantes y  la omnipresencia de la divinidad. Galactica ha sido siempre una poesía recitada a ritmo de tambores de guerra.

Pero se ha ido. Y ahora sólo nos queda a los que la hemos seguido desde sus comienzos, rememorarla y rendirla tributo logrando para ella más adeptos. Mi sincera opinión es que no os la perdáis. Es una serie cargada de acción, con diálogos extraordinarios, personajes a los que poco a poco se coge un gran cariño, multitud de referencias de todo tipo, grandes interpretaciones, una dirección por momentos brillante y un gran sentido del entretenimiento. Tras dos películas y tres temporadas de gracia absoluta, bien merece la pena pasar por una cuarta temporada mediocre que sin embargo, da lugar a una interesante y sin duda polémica, conclusión. Pero para conocerla, tendréis que verla por vosotros mismos.

Buen viaje Galactica.

So say we all!

Written by PGP
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.