Sarah Connor es una madre coraje. Es más, redimensiona el significado de la expresión. Es una madre capaz de morir, de matar, de torturar, de dejarse torturar y de pasar la vida huyendo con tal de salvar a su hijo. No es para menos, ya que el chaval, John, es una especie de Mesías que en el futuro salvará a la humanidad de las máquinas, después de que estas desaten un apocalipsis que nos liquide (casi) por completo. El asunto es que las máquinas no se rinden y envían continuamente al pasado agentes para liquidar a John cuando todavía no es más que un adolescente y su única protección es su madre. Ella y Cameron claro, una Terminator buena enviada para machacar a los malos, seducir al pobre de John y guardar un montón de secretos.

A mí la premisa de Terminator siempre me ha maravillado. Volved a leer el siguiente párrafo y comprobaréis que a pesar del paso del tiempo, de haber sido creada en una época que ha dado productos que han envejecido fatal, su sinopsis sigue teniendo un gancho impresionante y un tirón comercial innegable. Fugitivos, una humanidad oprimida, resistencia, viajes en el tiempo, tiroteos, predestinación, robots y un elegido al que hay que proteger a toda costa. Con todos estos ingredientes el éxito está asegurado. Ha pasado y volverá a pasar. Al menos en cines, ya que el resultado comercial de esta experiencia televisiva está siendo bastante diferente.

¿Por qué ha triunfado Terminator en cines, a límites inalcanzables y no lo ha hecho (tanto) en televisión? Todo gira alrededor del concepto y del tono que se relaciona con la franquicia cinematográfica y que en Las Crónicas de Sarah Connor es muy difícil de encontrar. La acción desatada se transforma en la serie en una huída continua, narrada como adiverte el título, como una crónica diaria en la que la supervivencia es la meta y en la que los acontecimientos llegan sin aviso previo. Con esta idea siempre en mente, Las Crónicas de Sarah Connor nos ha llevado por un largo periodo en el que no parecía haber una línea argumental global. Los personajes vagaban por cada capítulo, sin un rumbo fijo ni una meta clara más allá que salvar el día para llegar al siguiente. Ellos, como la propia serie, intentaban subsistir en cada episodio. Y punto. Eso era todo.

Esto nos ha permitido contemplar un extraño fenómeno en el que cada entrega de la serie era toda una sorpresa, ya que las Crónicas de Sarah Connor se reinventaba a sí misma cada semana creando auténticos experimentos narrativos y reformándose argumentalmente con historias insospechadas. Siempre, eso sí, manteniendo un tono místico, casi mitológico y que tanto ha ayudado a crear ese aura de producto trascendente. Esto, que ha ocurrido durante toda la primera temporada y gran parte de la segunda, desmarcaba a la serie de otras cuya trama general lo es todo tanto como para sus creadores, como para sus fans. Cada capítulo de Las Crónicas de Sarah Connor era  sin embargo una experiencia insospechada, impredecible y que servía como perfecto entretenimiento autoconclusivo.

Pero el caso es que a lo largo de esta segunda temporada, dejando una pizquita de información aquí y otra allá, Sarah Connor nos ha sorprendido con una elaborada trama general cuya conclusión llegó este fin de semana. Ese ha sido sin duda el gran aliciente de esta segunda temporada, que supera sobradamente a su predecesora. Manteniendo ese tono pre-apocalíptico, la serie ha logrado aportar una historia interesante en la que la meta es, obviamente, evitar el Juicio Final y derrotar a Skynet. También se agradece su intento de crear personajes con cierto fondo a los que sin embargo, no duda en torturar donde más les duele. Los protagonistas de Sarah Connor aprenden, como ocurre la mayoría de las veces en la vida real, a base de golpes. Y en su caso estos son tanto físicos como morales. A la vista está la evolución de John Connor -que es en el fondo de lo que va la serie- de chiquillo asustado, a adolescente sentimental, al calculador líder en el que se está transformando.

La lástima es que justo ahora, que es cuando la serie nos ha dejado con la miel en los labios, puede que jamás regrese. Los números de audiencias no acompañan y Las Crónicas de Sarah Connor podría dejar a su fiel minoría de seguidores, con las ganas de seguir esta aventura cuando mejor pinta tiene. De volver a disfrutar con la inquietante Cameron, la sufridora Sarah o el cada vez más duro John Connor. De ver como continúa todo después de ese espectacular cierre de temporada que tanto sugiere sobre lo que está por venir. Este Juicio Final anticipado sólo lo podrá evitar el tirón que genere Terminator Salvation, la gran apuesta para regenerar la saga y que, para bien o para mal, poco tiene que ver con nuestra atribulada Sarah Connor.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.