TERMINATOR SALVATION (Estados Unidos 2.009, 130 Minutos, Acción – Ciencia Ficción)
Dirección:
McG.
Guión: Michael Ferris, John Brancato.
Reparto: Christian Bale, Sam Worthington, Anton Yelchin, Moon Bloodgood, Bryce Dallas Howard, Common, Jane Alexander, Helena Bonham Carter.
Fotografía: Shane Hurlbut.
Música: Danny Elfman.

Valoración: 6/10

Sinopsis: Tras el apocalipsis nuclear orquestado por el sistema Skynet, las máquinas controlan el planeta. Sin embargo, un grupo de humanos supervivientes liderado por John Connor, se ha organizado como la única resistencia a los “Terminators”. Mientras Connor y su gente intenta desarrollar un plan para derrotar a Skynet, un hombre conocido simplemente como Marcus, intenta llevar a cabo su propia misión.

Crítica: Hollywood tiene un problema. Y es de los graves, a juzgar por los devenires del mercado del entretenimiento. Hollywood ya no sabe crear sagas. Ese no es un problema nuevo, desde luego, ya que ha quedado patente que la mayoría de nuevas franquicias o se estrellan antes de despegar (me viene al a mente la publicitadísima La Brújula Dorada), o terminan echando a perder un comienzo digno. No es un problema nuevo, pero se ha visto empeorado por una nueva tendencia. Hollywood ya no sabe crear sagas de éxito, por lo que está echando mano de otras que sí lo tuvieron. Títulos míticos, casi legendarios, cuya fama es tal que incluso décadas después de su estreno, se les puede seguir sacando rendimiento. Rendimiento económico, quiero decir. El artístico es ya harina de otro costal. Porque… ¿cuántas de esas antologías no se han visto mancilladas por una nueva secuela desprovista del genio del original? Echemos la vista unos años atrás y lamentémonos por sonrojantes continuaciones de series memorables como Indiana Jones, La Guerra de las Galaxias, Depredador o La Jungla de Cristal. Se las baja del pedestal, se les quitan los honores y se las reconstruye a la exigencia del mercado. El turno, como es de esperar, les llega a todas, y el de este año ha sido para Terminator. He aquí la gran oportunidad de explorar ese aterrador futuro que Cameron insinuó en sus películas. Ese futuro oscuro, siniestro y letal, en el que una humanidad desesperada intentaba sobrevivir. Pero como se decía en algún trailer, ese futuro no es este futuro. Este es un futuro peor. Uno en el que las máquinas no dominan el mundo, sino en el que una empresa especializada en parques de atracciones, ha diseñado uno a escala planetaria para que sus protagonistas tengan unas pruebas que superar, una actividad que realizar, una excusa para hacer algo. Esta cuarta parte, además de no cumplir con las expectativas creadas y no estar ni de lejos a la altura de las dos primeras partes, tiene una gran lacra. Aún mayor que la carencia de estilo en la dirección de McG o el desaprovechamiento de actores de reconocido talento. Terminator Salvation no cuenta nada. Absolutamente nada. Es un mero fuego de artificio, un viaje en montaña rusa. ¿Es divertido? Sin duda. ¿Es atractivo? Por supuesto. ¿Es interesante? En absoluto. Si el cine es pirotecnia, Terminator Salvation merece todos los halagos. Si el cine es narrar historias, y tal vez algo más, estamos ante, como he dicho, un problema grave. ¿Será, acaso, que escritores que cobran millones de dólares por sus textos, no hacen honor a su profesión? ¿Será que nadie con ideas frescas está listo para sustituírles? Mucho se critica la falta de ideas en Hollywood y el nulo talento de sus escribas, pero maticemos. No son malos (todos) los guiones que se escriben. Son (en el caso de las superproducciones, por regla general) soberanamente malos los guiones que se producen. Esos que las grandes (y no tan grandes) compañías, con el consentimiento de sus bien pagados guionistas, alteran y confeccionan en base a una misma fórmula, ante el terror absoluto de no gustar, de no caer bien al público, no saber venderse. Es el miedo, lo que nos está llevando a las carteleras películas de medio pelo. El miedo, entiéndase, a perder dinero. No a ser tachados de sacrílegos por entregar el legado de una gran obra a cambio de treinta monedas de plata. ¿Es malo que el cine venda? Por supuesto que no. Todo lo contrario. Pero lo que se está probando como contraproducente a largo plazo, es que el cine venda a cualquier precio. En fin, esperemos la quinta, porque como anticipó un tal James Cameron hace unas décadas, el futuro siempre es peor.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.