TRANSFORMERS: REVENGE OF THE FALLEN (Estados Unidos 2.009, 150 Minutos, Acción – Ciencia Ficción – Aventuras)
Dirección:
Michael Bay.
Guión: Ehren Kruger, Roberto Orci y Alex Kurtzman; sobre los juguetes articulados de Hasbro.
Reparto: Shia LaBeouf, Megan Fox, Josh Duhamel, Tyrese Gibson, Kevin Dunn, Julie White, John Benjamin Hickey, Ramon Rodriguez, Isabel Lucas, John Turturro.
Fotografía: Ben Seresin.
Música: Steve Jablonsky.

Valoración: 6/10

Sinopsis: Dos años después de derrotar a los Decepticons, las vidas de Sam y los Autobots han cambiado mucho. Mientras Sam se prepara para ir a la universidad, sus amigos robots se han integrado en una fuerza de élite que captura a enemigos renegados. Pero todo cambia con la llegada de un malvado enemigo que, con un enrevesado plan, planea un nuevo alzamiento de los Decepticons. La humanidad vuelve a estar en peligro, y Sam y los Autobots tendrán que formar una vez más equipo para salvarla.

Crítica: “Dos entradas para ver a Megan Fox”, dice alguien al comienzo de la cola. Es un treintañero con una camiseta que clama “La Verdad está ahí Fuera”. Su compañero rompe el tópico. Viste traje y no para de hablar por un teléfono móvil. Ambos, hermanados por la diosa de pelo azabache y mirada de hielo, caminan hacia la sala con una pícara sonrisa en la boca. Los siguiente son dos críos, de unos diez años, que se encaraman al mostrador para pedir con voz chillona dos entradas “para ver a los robots”. Nuestro turno, y me veo tentado a pedir dos entradas para el show del señor Bay, pero temiéndome una mirada de incompresión por parte de la taquillera, simplemente solicito los pases para Transformers 2. Mientras nos acomodamos en la sala me pregunto qué tiene esta película para unir a un público de estratos, edades y gustos tan heterogéneos y darle exactamente lo que pide. La respuesta comienza a tomar forma en la pantalla desde el primer minuto de metraje. Puede que el “cine” del señor Bay sea superficial, vacuo e intrascendente, pero el californiano lo hace como nadie. Bay, tantas veces criticado, tiene la enorme inteligencia de haber asumido exactamente lo que es y no andarse por las ramas. Bay no es profundo, ni es un artista bohemio cargado de pretensiones metafísicas. La marca Bay es sinónimo de espectáculo, tal vez uno diferente al cine, pero que proporciona a sus seguidores lo que quieren sin decepcionar jamás. Enrevesado, ambicioso y sobre todo desenfrenado en las formas (necesito un par de helicopteros más, esa explosión requiere más fuego, ahora vamos a derrumbar aquel edificio), Bay jamás se complica en el fondo. Bay promete espectáculo y da espectáculo. Ya sabíamos que Bay rueda la belleza femenina (repasad sus spots de Victoria’s Secret) y las persecuciones de coches como nadie. Y así, ahora, vemos como Megan Fox está todavía más buena que en la anterior película, tal y como la había pedido su director (verídico), LaBeouf todavía muestra más desparpajo, los robots son aún más, y más bestias y casi no hay ni una sola escena sin destrucciones masivas y acción a raudales. No hay complicaciones y no importa, por ejemplo, poner a cantar las jugadas a los personajes para que el público no se pierda. “Ahora tenemos que encontrar tal chisme antes que los malos”, “recordad que esto pasó en la anterior peli” dicen, por ejemplo, sin el más mínimo rubor ni sutilidad alguna. Bay, un hombre capaz de hacer sexy una lección de astronomía, muestra también, como buen americano, cada vehículo molón de sus fuerzas armadas, rescatadoras absolutas de una humanidad que, salvo por el país de la barras y estrellas, parece cruzada de brazos, impotente, o tal vez indiferente, y esperando a que los yanquis resuelvan la papeleta, como debe ser. Más maquinaria bélica por aquí, un escote por allí, una broma racial que se cuela, unas braguitas por allá, un combate sobre las pirámides, LaBeouf ahora chistoso y ahora heroico, ese chiste sexual que no falte, un par de tiros, unos cuantos robots inflándose a leches y se acabó. Dos horas y media que han pasado volando. Los treintañeros ojopláticos con la Fox, los críos flipados con las máquinas, los tiros y las explosiones; y un servidor y su acompañante, comprendiendo que el cine lo ponen en la sala de al lado y lo hace un señor apellidado Coppola, que se dedica a eso. ¿Esto? Esto no es cine. Esto es el inimitable show del señor Bay. Un hombre muy listo que sabe muy bien cual es su trabajo.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.