HARRY POTTER AND THE HALF-BLOOD PRINCE (Reino Unido 2.009, 155 Minutos, Aventuras)
Dirección:
David Yates.
Guión: Steve Kloves; sobre la novela de J.K. Rowling.
Reparto: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Jim Broadbent, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Warwick Davis, Michael Gambon, Alan Rickman, Maggie Smith, Timothy Spall, David Thewlis, Julie Walters, David Bradley, Jessie Cave, Frank Dillane, Tom Felton, Matthew Lewis, Evanna Lynch, Helen McCrory, Natalia Tena, Hero Fiennes Tiffin, Bonnie Wright.
Fotografía: Bruno Delbonnel.
Música: Nicholas Hooper.

Valoración: 7/10

Sinopsis: Sexto año en Hogwarts. Mientras el plan de Voldemort va tomando forma, Harry y el profesor Dumbledore se preparan para plantarle cara al innombrale señor maligno. La clave de todo parece tenerla el despistado y afable profesor Slughorn, un antiguo empleado de la escuela que fue el tutor del mismísimo Tom Riddle. Mientras, las hormonas causarán estragos en los protagonistas transformando por completo sus relaciones.

Crítica: Esto de las sagas levanta pasiones. Logra, por ejemplo, que miles de personas hagan colas a horas intempestivas, vestidos con los más estrafalarios disfraces, a la espera de una preciada entrada o de la nueva entrega de un libro. Es comprensible. Metidos en la piel del fan, de esa criatura cuya fidelidad a la franquicia está fuera de toda duda, se entienden sus pasiones. Pocas cosas imbuyen más a un espectador que seguir las andanzas de unos personajes que, más que eso, después de miles de páginas y horas de metraje, son ya los mejores amigos capaces de despertar en sus seguidores las más profundas emociones. Es así. Las sagas se viven. Despiertan una empatía sin parangón entre sus fieles, esos mismos que se han visto correteando por pasillos oscuros un par de metros por detrás de sus idolatrados personajes, observándolo todo desde esa privilegiada posición, con ojos ansiosos de acontecimientos. Para los que no comulgan con esa ilusión desbordada, todo esto carece de sentido. Se les nota perdidos y desapasionados frente a la pantalla, mirando el reloj, ahogando un bostezo, tal vez riendo por seguidismo una gracia que no terminan de comprender. Por eso una saga, como es el caso de Harry Potter, es una religión sólo apta para sus fieles. Si comprendemos al fan, comprendamos también al que no lo es. Al que entra para probar algo nuevo y se termina perdiendo entre acontecimientos cuya importancia, si la tienen, no percibe. Esta sexta entrega repite lo bueno y lo malo de sus predecesoras. Lo bueno, una producción extraordinaria, con una logradísima ambientación, una narración correcta y un tono cada vez más siniestro lo que logra que, por momentos, Harry Potter parezca más un thriller que un filme juvenil de aventuras. Lo malo es evidente, una perogrullada: el que tenga ahora su primer contacto con la saga habrá perdido su tiempo y su dinero. Encontrarle el sentido a todo esto será para un neófito, un motivo más que alimente sus migrañas. La naturaleza episódica de Potter es a la vez la mayor fuente de su éxito y el gran motivo de que sea imposible disfrutar de una de sus películas sin haber visto todo el conjunto. Potter es así, una serie de acontecimientos que sólo tendrán sentido gracias a su próximo final. Como en las buenas series, se promete más de lo que se cumple, todo parece más importante de lo que es y lo realmente especial se nos regala en ínfimas dosis. Para rellenar el resto se nos largan dos horas de romances hormonales y tensión sexual adolescente (¿será esto lo que realmente tanto vende?), con puntuales toques de humor y breves, aunque intensísimas, escenas de acción. Todo porque, además de una gran pasión, una saga es un gran negocio que todo el mundo teme que se termine. Un ejemplo, la esperadísima conclusión, esa obra que dotará de sentido y lógica a todas las demás, se dividirá en dos, multiplicando por el mismo número sus ya de por sí extraordinarios beneficios. Así de fácil, como por arte de magia.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.