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Críticas

16 diciembre, 2017

Crítica: ENEMIGOS PÚBLICOS (PUBLIC ENEMIES), de Michael Mann

PUBLIC ENEMIES (Estados Unidos 2.009, 140 Minutos, Thriller)
Dirección:
Michael Mann.
Guión: Ronan Bennett, Michael Mann y Ann Biderman; sobre la novela de Bryan Burrough.
Reparto: Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, Giovanni Ribisi, Billy Crudup, Stephen Dorff, Rory Cochrane, Stephen Lang, David Wenham, Stephen Graham, Channing Tatum, Jason Clarke.
Fotografía: Dante Spinotti.
Música: Elliot Goldenthal.

Valoración: 7/10

Sinopsis: 1.933. El enemigo público número uno de los Estados Unidos se llama John Dillinger, líder de una banda de atracadores que gracias a su estilo y atractivo, ha logrado conquistar a los medios. Harto de su protagonismo y de sus peligrosas actividades, el incipiente FBI encarga su captura y la de su banda a Melvin Purvis, un persistente agente convencido de ser capaz de atrapar al gangster de una vez por todas.

Crítica: Aunque sea difícil de creer desde la butaca, donde somos vulnerables a las maravillas que llegan desde la pantalla, el cine es una industria. Y como toda industria, tiene gente especialmente dedicada a captar clientes, adeptos y seguidores. A veces, estudios de mercado son necesarios para entender las preferencias de la gente y otras la respuesta se cae por su propio peso. Dura, pero también evidente verdad, es que la sociedad está absolutamente fascinada por los criminales. Corrección. La sociedad está absolutamente fascinada con los criminales que fascinan a la prensa. ¿Cómo admirar a la calaña más baja de la faz de la Tierra? Algunos, que se permiten opinar como si miraran desde la barrera cuando en realidad están metidos en la arena del ruedo hasta el cuello, salen ahora con que el criminal famoso y carismático, representa el ansia de todo ciudadano por romper las reglas. Es decir, que Dillinger, Capone, Bonnie, Clyde o el último criajo en hacer desaparecer un cuerpo, cuentan con un grupo de fans por ser adalides de la libertad. Defensores de la rebelión contra el sistema. Admirables rompedores de cadenas que atan a lo convencional. O sea, como una especie de Doctor House que además mata gente. No es de extrañar por tanto que el cine del género se haya empeñado en retratar a “los malos” desde un punto de vista más humano, llegando incluso a tapar sus miserias para convertirlos en héroes. En Enemigos Públicos, sin ir más lejos, Dillinger es leyenda mientras que sus perseguidores son en su mayoría sanguinarios maltratadores y sosainas con traje. Este disfraz le dura al personaje toda la película, marcada por una preocupante carencia de gancho, fuerza e impacto. El trabajo de Mann tras la cámara es notable. Sólo un director con un estilo propio y las ideas claras sería capaz de utilizar la moderna alta definición para cubrir de verosimilitud los años 30. Sólo alguien como Mann bordaría las escenas de acción cuidando hasta el extremo detalles tan importantes -y a veces tan olvidados- como unos impresionantes efectos de sonido. Sólo Mann dejaría libertad a dos gigantes como Depp y Bale para que compusieran a sus anchas a dos personajes tan dispares. Sin embargo Enemigos Públicos adolece de falta de ritmo; de un excesivo protagonismo de la Cotillard, su personaje y una historia de amor sin demasiado interés; de personajes demasiado vacuos -sobre todo sus muchísimos secundarios, muchos casi testimoniales- y en parte de la falta de empatía con sus protagonistas. A Dillinger nos lo encontramos ya convertido en mito, en un tipo demasiado perfecto como para imaginarnos las causas que le han llevado a esos extremos mientras que Purvis, a pesar del arte de Bale, es una fría y extrema contraposición al supuesto magnetismo de su presa. Decepcionante, pero no desastrosa ni en absoluto criminal, Enemigos Públicos no está a la altura de la pasión generalizada del público por los chicos malos.






7 Comentarios


  1. Cesar de Francisco Aygües

    La gente quiere idealizar a personajes como Dillinger porque los entienden y le son cercanos y porque los auténticos personajes oscuros no siempre estan al otro lado de la ley.De hecho, resulta paradójico que el personaje más pérfido de la película sea Edgar H Hoover.Quien no sepa de su biografía que la consulte.Vaya criminal.

    No comparto en este caso que la admiración por Dillinger generada en su época fuera provocada por los medios de comunicación, ni estudios de mercado o lo que hayas querido decir con ello(has metido con calzador el comentario).Cometes un anacronismo: olvidas que la televisión y sus consecuencias no existían, y que se vivía una enorme carencia económica en el país, por lo que el hecho de que la gente se proyectara en estos personajes parece un proceso más natural de lo que quieres dar a entender.

    Te recuerdo que también es un gran estudio,que forma esta indrustria, el que es capaz de producir una película tan salvajemente crítica con la idealización hacia criminales como Asesinos Natos, pero eso es otra cuestión.

    Quizá tú te sientas desprotegido en la butaca del cine ante las imágenes compañero, porque si uno tiene un mínimo de criterio y espíritu crítico no debería sentirlo,¿no crees?.

    La película me encantó.Mann después de decpecionar con sus dos últimas obras (algo menos con Alí) ha vuelto a un terreno familiar.Si os ha gustado os recomiendo encarecidamente que le echeis un vistazo a Ladrón, también de Michael Mann y protagonizada por James Caan.No es muy conocida y es magnífica.


  2. Los medios se bastaban y sobraban en aquella época para vender y manipular opinión, amigo César. Yo no he leído anacronismo ninguno en el post.

    Es cuestión de saber cómo funcionaban las cosas entonces.


  3. Y diría que Mann es más Mann en “Miami Vice” que en esta película. De calle. Si Collateral te pareció una decepción para el cine de Mann, a lo mejor simplemente no te gusta Michael Mann.


  4. jorgenexo

    Enemigos Públicos es una película lamentable, mucho más cercana a cualquier película de Michael Bay que a otras del mismo Mann: la historia es ridícula, los personajes cuentan con una credibilidad nula, las circunstancias son absurdas, las fugas irreales, los atracos patéticos, los diálogos dan, literalmente, risa de puro manidos y predicibles. El esterotipo llevado a su nivel más infumable (¿cómo en pleno siglo XXI una tía se puede ir detrás de un tío de la forma en que se desarrola en la peli? ¿Pero estamos tontos?). ¿Y todo para qué? Aquí llega el paralelismo con Bay: para mostrarnos la maestría en el manejo de la cámara, los primeros planos, la cámara al hombro, el traveling… por dios, qué gilipollez. Esta película no se diferencia en absoluto de Trasnformes y GI Joe: donde allí priman los efectos digitales, aquí destaca el trabajo de cámara. ¿Y qué? La historia, lo que se cuenta, ocupa un lugar terciario, irrelevante. La solvencia técnica manda, el interés de la historia, de los personajes, de las situaciones narradas, se obvia. Pero en “Enemigos”, el tema es mucho peor: aquí se ha desperdiciado a actores como Jonnhy Deep o Christian Bale totalmente, con unos personajes totalmente banales y carentes de todo interés y atractivo, al servicio de lo que le salía de los cojones hacer al cámara de turno. Con secundarios de lujo como Stephen Dorf o Giovanni Rivissi, a quienes prácticamente ni se ve, con unos roles irrelevantes… La decepción del año, sin duda, un film para olvidar: Collateral, sin ser la leche, le da mil vueltas. De Heat mejor no nos vamos a acordar… Vamos, que a mí no me ha gustado (me ha disgustado profundamente) y no tengo la menor intención de hacer labor alguna de prescripción al respecto.


  5. me encanto esta pelicula muy bien documentada , hay que entender la época



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