PUBLIC ENEMIES (Estados Unidos 2.009, 140 Minutos, Thriller)
Dirección:
Michael Mann.
Guión: Ronan Bennett, Michael Mann y Ann Biderman; sobre la novela de Bryan Burrough.
Reparto: Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, Giovanni Ribisi, Billy Crudup, Stephen Dorff, Rory Cochrane, Stephen Lang, David Wenham, Stephen Graham, Channing Tatum, Jason Clarke.
Fotografía: Dante Spinotti.
Música: Elliot Goldenthal.

Valoración: 7/10

Sinopsis: 1.933. El enemigo público número uno de los Estados Unidos se llama John Dillinger, líder de una banda de atracadores que gracias a su estilo y atractivo, ha logrado conquistar a los medios. Harto de su protagonismo y de sus peligrosas actividades, el incipiente FBI encarga su captura y la de su banda a Melvin Purvis, un persistente agente convencido de ser capaz de atrapar al gangster de una vez por todas.

Crítica: Aunque sea difícil de creer desde la butaca, donde somos vulnerables a las maravillas que llegan desde la pantalla, el cine es una industria. Y como toda industria, tiene gente especialmente dedicada a captar clientes, adeptos y seguidores. A veces, estudios de mercado son necesarios para entender las preferencias de la gente y otras la respuesta se cae por su propio peso. Dura, pero también evidente verdad, es que la sociedad está absolutamente fascinada por los criminales. Corrección. La sociedad está absolutamente fascinada con los criminales que fascinan a la prensa. ¿Cómo admirar a la calaña más baja de la faz de la Tierra? Algunos, que se permiten opinar como si miraran desde la barrera cuando en realidad están metidos en la arena del ruedo hasta el cuello, salen ahora con que el criminal famoso y carismático, representa el ansia de todo ciudadano por romper las reglas. Es decir, que Dillinger, Capone, Bonnie, Clyde o el último criajo en hacer desaparecer un cuerpo, cuentan con un grupo de fans por ser adalides de la libertad. Defensores de la rebelión contra el sistema. Admirables rompedores de cadenas que atan a lo convencional. O sea, como una especie de Doctor House que además mata gente. No es de extrañar por tanto que el cine del género se haya empeñado en retratar a “los malos” desde un punto de vista más humano, llegando incluso a tapar sus miserias para convertirlos en héroes. En Enemigos Públicos, sin ir más lejos, Dillinger es leyenda mientras que sus perseguidores son en su mayoría sanguinarios maltratadores y sosainas con traje. Este disfraz le dura al personaje toda la película, marcada por una preocupante carencia de gancho, fuerza e impacto. El trabajo de Mann tras la cámara es notable. Sólo un director con un estilo propio y las ideas claras sería capaz de utilizar la moderna alta definición para cubrir de verosimilitud los años 30. Sólo alguien como Mann bordaría las escenas de acción cuidando hasta el extremo detalles tan importantes -y a veces tan olvidados- como unos impresionantes efectos de sonido. Sólo Mann dejaría libertad a dos gigantes como Depp y Bale para que compusieran a sus anchas a dos personajes tan dispares. Sin embargo Enemigos Públicos adolece de falta de ritmo; de un excesivo protagonismo de la Cotillard, su personaje y una historia de amor sin demasiado interés; de personajes demasiado vacuos -sobre todo sus muchísimos secundarios, muchos casi testimoniales- y en parte de la falta de empatía con sus protagonistas. A Dillinger nos lo encontramos ya convertido en mito, en un tipo demasiado perfecto como para imaginarnos las causas que le han llevado a esos extremos mientras que Purvis, a pesar del arte de Bale, es una fría y extrema contraposición al supuesto magnetismo de su presa. Decepcionante, pero no desastrosa ni en absoluto criminal, Enemigos Públicos no está a la altura de la pasión generalizada del público por los chicos malos.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.