Hay quien cree que eso de la Grindhouse y la pasión por la serie B lo inventaron los supergeniales Rodríguez y Tarantino desde su esquizofrenia del compadreo, pero la dura realidad es que eso existe. Pasan casi desapercibidas pero cada año, apasionados de esas cintas vhs que siempre se quedaban sin alquilar en el estante del videoclub hasta quedarse descoloridas, rinden tributo a sus manías y se ponen a rodar. De esas mentes perturbadas han salido últimamente títulos como Zombie Strippers o Lesbian Vampire Killers, cine de culto -si es que te van estos rollos, rarito- cuya clasificación está más cerca de las últimas letras del alfabeto que de las primeras. Esta Bitch Slap sería la cima de ese cine sucio y truhán que además ahora tiene la grandísima jeta de aprovechar tecnologías como el croma, para reírse en la susodicha (la cara, digo) de la maldita (para muchos) industria. La grandeza de estas películas es que hiperbolizando, se carcajean de los reclamos habituales del mainstream que este no se atreve a lucir con el descaro apropiado. No se sabe muy bien de qué va Bitch Slap, pero tampoco hacen falta muchos detalles. Tres mujeres de toma pan y moja (Julia Voth, alter ego de Jill Valentine, a través de cuyo MySpace vemos el trailer, es sencillamente espectacular) que se reúnen en el desierto para repartir estopa a base de poses sugerentes y armas ridículamente enormes y potentes, parece ser el argumento (o lo que sea) de este filme que te encontrarás en un tiempo en tu videoclub a medio camino entre las obras más pasadas de vueltas de Tarantino y la sección de adultos.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.