Gigantescas naves alienígenas han aparecido sobre los cielos de las 29 mayores ciudades de la Tierra. La población responde con terror y caos hasta que Anna, líder de los Visitantes, lanza a la humanidad un mensaje de paz y concordia. Los Visitantes se muestran amistosos, y lo único que pretenden es obtener de la Tierra ciertos recursos naturales de los que carece su planeta natal y, a cambio, enseñar a los humanos parte de su avanzada tecnología. Muchos ven entonces a los Visitantes como salvadores de la humanidad, pero otros no terminan de confiar en sus, aparentemente, buenas intenciones. Un tanto indiferente a la llegada de los extraterrestres, Erica Evans sigue con su investigación para dar caza a una esquiva célula terrorista. El padre Jack Landry teme que la recién estrenada fe de muchos de sus feligreses sea producto de la adoración que empiezan a sentir por los recién llegados. El emprendedor Ryan Nichols ultima los detalles de su compromiso cuando un rostro del pasado reaparece en su vida. El ambicioso Chad Decker ve en su relación con los visitantes una oportunidad de lujo para convertirse en el presentador televisivo más seguido del planeta. Y por su parte Tyler, el problemático hijo de Erica, desarrolla toda una obsesión por los Visitantes, hasta el punto de pensar en unirse a ellos. Ninguno de ellos conoce las auténticas motivaciones de los Visitantes ni cómo sus planes afectarán a sus vidas para siempre. 

Habría sido un grave error que esta V moderna y sofisticada ignorara su pasado y el calado que tuvo aquella serie ochentera en la psique de una generación. Habría sido casi pecaminoso e impío que pretendiera hacerse pasar por innovadora y original, cuando en principio es una simple revisión moderna de aquel ya clásico televisivo. En V (09) esperamos una historia menos inocente (aunque aquella, por momentos, de eso tenía poco), más elaborada, mejor desarrollada e interpretada y con el mismo impacto, fondo y mala leche. Por eso, tal vez el mayor acierto de este primer episodio, esperadísimo y promocionadísimo, ha sido el de ir directo al grano, sin circunloquios ni evasivas, sin dobles sentidos ni vacuas intentonas por mantener el interés donde no lo hay. V no puede jugar con “sobre qué va V” porque esa premisa es cultura popular. Ya sabemos a qué juegan los visitantes, ya sabemos qué esconden, ya sabemos qué quieren.

Esto en principio es un grave problema, ya que los mayores puntos de interés han sido desvelados de antemano. Tal vez por eso, V ha enseñado todas sus cartas en este trepidante primer episodio, dejando la innovación argumental para los siguientes pero esforzándose en poner las bases a nuevos factores que cautiven a la audiencia. Durante sus primeros diez minutos se nos muestra un “desastre-tipo” a través de los ojos de todos sus personajes principales. Ajenos a lo que está por venir se les encaja en su labor cotidinana definiéndolos a través de la misma, ya que gracias a ella vemos sin problemas a qué se dedican y cuáles son sus miedos y motivaciones. Ahí está la madre con problemas familiares pero que el mismo tiempo es una aguerrida agente del FBI, el chaval gilipollas fácilmente manipulable, el sacerdote díscolo, el ejecutivo amantísimo con misterioso pasado, el periodista ambicioso… Todas sus vidas cambian con la llegada de las naves, en una secuencia plagada de los típicos monumentos inconfundibles de cada urbe, gente alucinada apuntando al cielo, gritos de pánico y caos global. Para más detalles véase Independence Day, a la que se dedica un guiño que casi salva el topicazo inevitable que supone esta escena.

A partir del ya famoso mensaje de Anna es cuando empieza a desarrollarse la trama que hasta ayer no conocíamos. Buenos que son malos, malos que son buenos, ambiciones personales, miedos familiares, un par de giros correctos y ante todo, la persistente sensación de rabia e impotencia, que aparecen en el público brevemente pero que tienen que ser constantes en este serie y, por supuesto, ir aumentando en intensidad. Las maniobras manipuladoras de los Visitantes, ahora más corporativos y menos militaristas, deben ponernos de los nervios y hacer que deseemos formar parte activa de esa incipiente resistencia. Casi lo consigue en este capítulo Morena Baccarin, probablemente la más acertada del reparto con una interpretación minuciosa y sutil de su malvada Anna. Baccarin, siempre encajada en personajes más candorosos, abraza a la fría Anna para lograr transmitir el reptil que se oculta bajo esa hermosa fachada. Por su parte Elizabeth Mitchell ofrece una contrapartida total a Baccarin. Si aquella es calculadora y sofisticada, Mitchell, con su andar dubitativo y encorvado, y sus pintas de vecina de al lado, logra por momentos deshacerse de Juliet Burke y seguir cayéndonos igual de bien. Mitchell, que debe librarse de algunas cargas y adoptar por completo su nuevo estatus de estrella, aporta naturalidad y cotidianeidad, sobre todo en las escenas que comparte con Tudyk. Ambos son la perfecta pareja de currantes que, sin proponérselo, terminan por gustar. No son guays, no visten bien y son conscientes de lo ridículo de sus chascarrillos, y eso, en una televisión cargada de polis con glamour, se agradece. También tenemos a Logan Huffman, que logra con gran habilidad que cojamos asco a su personaje, algo de suma importancia en el desarrollo del mismo. Gretsch conduce a su sacerdote al terreno del héroe sin demasiados problemas, en un personaje que parece que aportará muchos momentos “Pájaro Espino” mientras que Wolf dibuja correctamente a su risueño presentador, a medio camino entre su rigor profesional y sus ambiciones. Chestnut a su vez se presenta como el gran héroe de acción de esta serie, en la piel de un hombre que pretende empezar una nueva vida pero que es incapaz de escapar a su pasado y a su propia naturaleza.

Este primer capítulo de V es un comienzo correcto, que aprovecha la mitología de la historia que relata con acierto, sin caer en la veneración ni el plagio total. Sale con dos giros interesantes y apunta maneras en cuanto a ritmo y evolución de la trama, asignatura pendiente de una cadena como ABC. El reparto cumple en su labor de forma notable, en unos personajes que tienen grandes posiblidades para evolucionar. La producción es atractiva sin ser megalómana, escapando del cutrerío pero al mismo tiempo sin hacerle ascos al maquillaje más clásico. Entretiene sin agotar y aborda el drama sin aburrir. En cierto modo este primer capítulo aporta una grata sensación de equilibrio, escapando así de la enorme catástrofe que se anticipaba y sobre todo logrando que esperemos al siguiente aunque conozcamos de antemano qué va a pasar. O, y esa es la gran meta de esta V, que lo esperemos con la duda de si sabemos realmente lo que ocurrirá.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.