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Críticas

26 septiembre, 2017

Crítica: 50 HOMBRES MUERTOS (FIFTY DEAD MEN WALKING), de Kari Skogland

FIFTY DEAD MEN WALKING (Reino Unido – Canadá 2.008, 118 Minutos, Drama)
Dirección:
Kari Skogland.
Guión: Kari Skogland; sobre el libro de Martin McGartland y Nicholas Davies.
Reparto: Jim Sturgess, Ben Kingsley, Kevin Zegers, Natalie Press, Rose McGowan, Tom Collins, William Houston.
Fotografía: Jonathan Freeman.
Música: Ben Mink.

Valoración: 7/10

Sinopsis: Martin es un joven irlandés que malvive trapicheando con mercancía robada. Su habilidad para moverse por los barrios en los que opera el IRA no pasa desapercibida para Fergus, un agente de la inteligencia británica que decide reclutarlo. Muy a su pesar y con la única intención de salvar vidas, Martin acepta la misión infiltrándose en la banda terrorista y pasando información sobre sus golpes a Fergus. Mientras su amistad con el agente se hace cada vez más cercana, Martin ascenderá dentro del IRA aumentando cada vez más el riesgo de ser descubierto por sus propios amigos.

Crítica: 50 Hombres Muertos es una truculenta historia ambientada en la ya de por sí sórdida guerra de Irlanda del Norte, una aún más sucia que las demás en la que ningún bando escatimó en crueldad para hacerse con una victoria que, como la historia ha demostrado, residía en el entendimiento y el diálogo y no en la represión o la bala en la nuca. Skogland, con un estilo dinámico y acertado visualmente, retrata la sociedad norirlandesa de la época a través de los ojos de Martin, interpretado por un notable Jim Sturgess. Martin, como dictan los cánones del género, es un infiltrado asqueado de sus correligionarios, de sus nuevos amos y de sí mismo. Tal vez este aspecto sea el menos interesante del conjunto, ya que aunque basada en las experiencias propias del protagonista, no escapa a algunos tópicos del subgénero ni logra la intensidad e impacto de algunas otras obras que han tratado el conflicto. El aspecto más comercial de la cinta, historia romántica de por medio, choca de lleno con otros episodios turbios que logran revolver tripas y conciencia hasta que, justo antes de llegar al límite, se lleva al espectador a terrenos más calmados. Siempre en la cuerda floja, Martin deja su vida en las manos de Fergus, un inquietante y manipulador Ben Kingsley por fin alejado de sus demasiado habituales “trabajos alimenticios”, que termina en parte por zamparse sin esfuerzo la película. La relación entre ambos, infiltrado y agente, estrecha pero peligrosa y marcada por sus propias lealtades, lleva continuamente la trama al límite, aunque una vez más sin revasarlo. Skogland, demasiado ambigua pero amparada en los hechos reales en los que se basa el guión, no escatima en mostrar la parte más negra, aterradora y sangrienta del conflicto, aderezándola eso sí con algunos tics propios del cine más comercial que restan legitimidad y autenticidad al conjunto pero sin dañarlo de forma insalvable ni hacerlo perder dignidad ni interés.






3 Comentarios


  1. Pau

    a mi la peli no me gusto mcuho… lo unico qe me gusto de la peli fue Jim sturgess jeje (L)


  2. Virginia

    La peli está muy bien.



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