AVATAR (Estados Unidos 2.009, 162 Minutos, Ciencia Ficción)
Dirección:
James Cameron.
Guión: James Cameron.
Reparto: Sam Worthington, Zoë Saldana, Sigourney Weaver, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel David Moore, C.C.H. Pounder, Wes Studi, Laz Alonso, Stephen Lang, Matt Gerald.
Fotografía: Mauro Fiore.
Música: James Horner.

Valoración: 9/10

Sinopsis: Tras perder a su hermano el ex-marine Jake Sully llega a Pandora para sustituirle en su trabajo. Allí deberá tomar el control de un avatar, un cuerpo similar al de los Na’vi, nativos del planeta, necesario para sobrevivir en su superficie. Gracias a su armadura orgánica, Jake podrá infiltrarse entre los nativos, ganarse su confianza y convencerles para que abandonen su hogar, asentado sobre el yacimiento de un valioso mineral que los humanos pretenden explotar. Sin embargo Jake empezará a percibir la belleza de ese nuevo mundo y la nobleza de sus habitantes a través de las enseñanzas de Neytiri, una Na’vi que le enseñará a convivir con los seres que habitan Pandora. Integrado entre su pueblo, Jake comenzará a cuestionarse su misión…

Crítica: Durante los últimos años James Cameron ha insistido en que Avatar cambiaría la forma de ver y hacer cine. Con su persistencia en el mismo mensaje, Cameron ha provocado una autosugestión en su público: lo que íbamos a presenciar era algo revolucionario, único, inmejorable. Del mismo modo Cameron ha sabido llevar esas expectativas a su terreno, hablando siempre de mejora tecnológica, incidiendo en el 3D, la ingeniería gráfica, la interacción entre personajes digitales y reales, la meticulosa creación de un medio ambiente artificial y la potencia desmesurada de los efectos especiales. Toda su carrera ha estado siempre marcada por una ambición desmedida por subirse el listón y encontrar nuevos niveles para el espectáculo, aprovechando al máximo las virtudes que le ofrece la técnica, pero sin descuidar nunca la dignidad de la historia ni la conexión del espectador con los personajes. Sin embargo Avatar, tal vez debido a sus enormes pretensiones, su sobrecarga de efectos especiales o por la aparente simpleza de su sinopsis, había levantado fuertes dudas sobre su fondo, su alma, esa parte que, vista a través de la forma y el artificio, es la esencia auténtica del cine. Avatar es por supuesto un espectáculo cinematográfico memorable, una obra, tal y como se anunciaba, revolucionaria, que eleva un grado más la experiencia del espectador frente a la pantalla. Los escenarios, aunque tal vez demasiado coloristas, son de una belleza embriagadora, los Na’vi gozan de una expresividad orgánica jamás vista antes en personajes recreados por ordenador, las escenas de acción son adrenalínicas e impresionantes, las batallas épicas, el sonido extraordinario, la banda sonora muy adecuada y el ritmo narrativo casi perfecto. La historia, en cambio, es tópica, los personajes rozan el estereotipo y su evolución es previsible. El guión se centra en convertir a los indígenas azules en émulos de los nativos norteamericanos (o los vietnamitas, iraquíes, africanos, cualquier raza oprimida por el primer mundo…) y a la raza humana en el representante brutal de la ambición desmedida. Críticas al militarismo, el imperialismo e incluso el capitalismo son evidentes, así como odas a la ecología, la paz y la conexión interior entre todos los seres. Sin embargo, estas taras en el libreto pasan totalmente desapercibidas. Cameron, sabio profesional, cautiva en lo sensorial pero también en lo emocional, guiando al espectador al disfrute visceral de la cinta y alejándolo de análisis cerebrales. La película se goza con la mirada pero también con el corazón, y ante ese poder de conmover no hay recriminación posible. Avatar es épica, soberbia y ante todo emotiva. Una obra de entretenimiento sobresaliente que invita a ver el mundo con otros ojos.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.