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Televisión

19 octubre, 2017

Reseña TV: EL PRISIONERO (2.009)

EL PRISIONERO 2.009 (THE PRISONER 2.009, AMC, Miniserie de 6 Capítulos con Jim Caviezel, Ian McKellen, Ruth Wilson y Hayley Atwell. Creada por Bill Gallagher y Nick Hurran).

Sinopsis: Un hombre despierta en medio de un vasto desierto donde el único signo de civilización parece ser El Pueblo, un lugar apacible e idílico en el que todo el mundo es feliz. Allí sus ciudadanos son conocidos como números y claman que no existe ningún otro lugar fuera de las fronteras de El Pueblo. En ese misterioso lugar la máxima autoridad es 2, un manipulador nato que pondrá toda su atención en el recién llegado, al que todo el mundo insiste en llamar 6. En contra de las leyes de El Pueblo, 6 intentará encontrar por todos los medios una forma de escapar y volver a Nueva York, donde según un persistente sueño conoció a una enigmática mujer. Pronto 6 encontrará entre los vecinos de El Pueblo a más soñadores, gente que como él, insiste en que hay todo un mundo fuera de El Pueblo. Sin embargo 2 no le podrá las cosas sencillas a 6. La lucha entre los dos hombres, captor y prisionero, decidirá el futuro de todos los ciudadanos del lugar.

Reseña: Aclaración. El Prisionero no es un remake de la mítica serie con la que comparte título -y poco más- sino una reinvención total de esta de la que apenas toma ciertas ideas, que reforma y recompone, con las miras puestas en los nuevos tiempos. En este sentido no hay comparación posible, ya que las diferencias entre ambas son mayores de los factores que las unen. Puede ser por tanto que muchos de los que esperaban un remake al uso de gran fidelidad hacia el original, o simplemente una adaptación a inquietudes actuales, pero leal al mismo, hayan quedado decepcionados y extrañados. No es para menos: El Prisionero es una serie desconcertante.

Como no podía ser de otra manera, cuando lo que se tiene el frente es una obra calificada como “de culto” -qué contraproducente es a veces este concepto- las malas críticas contra el nuevo no se hicieron esperar. Cierto es que, una vez visionada la serie por completo, es legítimo cuestionarse sobre el porqué del título o de la persistencia de la gente de AMC de vendernos el show como el mesiánico remake -por anunciado y publicitado- más allá de pretensiones puramente comerciales. El Prisionero no es El Prisionero, evidentemente, pero no por ello es una mala serie.

Como suele ser tradición en la cadena -con títulos como Mad Men y Breaking Bad en antena, la calidad está más o menos garantizada- AMC opta por el riesgo, con un guión muy elaborado y una puesta en escena moderna y llamativa. La producción es de auténtico lujo, logrando una ambientación que por excesivamente idílica y azucarada, torna en perturbadora y claustrofóbica sin demasiado esfuerzo. Igualmente la elección del reparto es acertadísima, con un heorico Jim Caviezel -dejando un tanto en feo a quienes critican su sosería-, un villano soberbio encarnado por el legendario Ian McKellen y una ascendente Hayley Atwell, rostro a tener en cuenta dentro de la última oleada de talentos británicos. Todo brilla al nivel que se presuponía cuando se anunciaron las pretensiones del proyecto.

Este es también un aspecto peliagudo. El Prisionero es una obra pretenciosa, sin duda, pero en ocasiones su ambición y su genio superan al pragmatismo y la sencillez, obviando la importante máxima que en televisión aconseja optar siempre por el simple entretenimiento. La serie es por momentos deliberadamente compleja y enrevesada, optando por colar llamativas ideas, cuidadas referencias y escenas cargadas de significados ocultos, que aunque trabajadas y brillantes, terminan por perder al espectador. Y el espectador perdido -no confundir con intrigado o expectante- tiende a aburrirse. Este exceso de vaguedad lacra de forma preocupante la diversión, por lo que no es de extrañar que pese a su llamativo comienzo, muchos espectadores optaran por abandonar la serie. Un consejo para estos: El Prisionero se aprecia, se disfruta y valora desde una visión global, cuando es posible juzgar la obra completa y atar la mayoría -todos es casi imposible- de sus cabos sueltos. Su acertada duración convierte esos 6 capítulos en una inversión de tiempo aceptable.

El Prisionero es pues una historia interesante y sin duda muy trabajada, pero también demasiado intrincada y por momentos puede que aburrida. En su puesta en escena se ha optado igualmente por la complejidad, cuando tal vez una mayor sencillez en la dirección habría logrado atrapar más al espectador en la trama. El Prisionero es una obra de gran calidad en todas sus facetas, pero que no logra crear una auténtica prisión sobre sus seguidores, dejando numerosas puertas abiertas por las que escapar mucho antes de lo que sus captores habrían deseado.






Un Comentario


  1. Vista. Es MUY buena, sinceramente, y Caviezel está enorme, por cuanto se aleja absolutamente de sus interpretaciones tristonas. Este tipo debería interpretar a Cristhoper Reeve algún día. No a Superman, sino a Reeve.

    La serie es genial, con otro concepto pero a la vez ideas muy, muy ligadas a la serie original, quizás porque la tengo fresca en la mente me he dado cuenta, pareces no haber visto tantas similitudes pero más allá de que juegan con conceptos distintos de la Villa y de lo que supone ser prisionero de ella, hay momentos calcados, aunque aquí se tornan desconcertantes y turbios, dignos de esos sueños que a veces tenemos en los que los habitantes de los mismos parecen pretender que no despertemos, que son surrealistas pero sólo a veces, manteniendonos atados a una realidad que no es tal y lo sabemos (Esto sí son sueños, aunque no lo pretendieran, y no los que representa Nolan en Inception).



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