INVICTUS (Estados Unidos 2.008, 134 Minutos, Drama)
Dirección:
Clint Eastwood.
Guión: Anthony Peckham, sobre el libro “Playing the Enemy” de John Carlin.
Reparto: Morgan Freeman, Matt Damon, Marguerite Wheatley, Patrick Lyster, Matt Stern, Julian Lewis Jones, Penny Downie.
Fotografía: Tom Stern.
Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens.

Valoración: 7/10

Sinopsis: El apartheid ha caído, Nelson Mandela ha sido liberado y posteriormente elegido presidente. Sin embargo todos estos avances no han logrado aplacar las diferencias raciales, sociales y económicas entre los ciudadanos de Sudáfrica, un país que aún vive en gran tensión. Obsesionado con acabar con esta división Mandela ve en el próximo Mundial de Rugby su gran oportunidad para unir al país. Con la ayuda del capitán del joven de la selección, François Pienaar, intentará que todo sudafricano se identifique con una bandera, unos colores y también, con unos ideales que conviertan por fin a Sudáfrica en una auténtica nación libre de odio.

Crítica: No es una osadía afirmar que Clint Eastwood es fuera de toda duda un cineasta genial. Actor de culto, sus últimas obras como director han terminado de elevarlo al Olimpo del Cine, un lugar reservado sólo para unos pocos y situado varios peldaños por encima de la media. Eastwood parece haberse propuesto conceder cada año al público al menos una de sus genialidades, siendo al final del mismo referente imprescindible en las listas de favoritos de críticos y espectadores. Esta vez su propuesta es Invictus, drama histórico que a priori cuenta con todas las papeletas para convertirse en una de las obras más destacadas del año, pero que pese a sus innegables virtudes cojea, flojea y termina ofreciéndonos a un Eastwood menor, correcto pero carente del genio al que nos ha (mal)acostumbrado. En Invictus Eastwood hace uso de diferentes tramas para mostrar el impacto del Mundial de Rugby de 1.995 en los sudafricanos y el consecuente cambio de mentalidad en varios estratos de la sociedad. Así seguimos las tribulaciones del propio Mandela, del capitán de la selección, de la familia de este y hasta del equipo de seguridad del presidente. Esta mirada se amplifica en el último tramo del metraje, incluyendo a personajes anónimos de diferentes razas que vibran y se apasionan de igual forma con el evento deportivo. Eastwood se muestra firme en las distancias cortas, cuando toca representar al ser humano, y más incómodo, casi titubeante, cuando busca la épica. El director se coloca en contra de su estilo, siempre sencillo y eficaz, cayendo en el exceso con un abusivo uso de la cámara lenta y los consecuentes efectos de sonido. Del mismo modo amplifica el efectismo de un guión que por sí solo ya cae en el artificio, empeñado en mostrar a su protagonista como un iluminado estadista y a su plan como un proceso sin fisuras que logra de inmediato una concordia global y sin excepciones. A pesar de un magnífico Morgan Freeman, que encarna a Mandela calcando sus gestos y tics, su acento y característica dicción, el libreto nos muestra a un líder irreal, inverosímil y casi divino, pasando de puntillas por las imperfecciones que le hacen humano y que precisamente hacen valiosa a esta gran figura histórica. En lo interpretativo destaca igualmente un siempre cumplidor Matt Damon, muy acertado en el trabajo del acento afrikáans de su personaje pero que no goza del protagonismo que se le suponía. Invictus es un filme digno con un primer acto sobresaliente y unas cuidadas interpretaciones, pero que por su persistencia en ser satisfactorio, complaciente y conmovedor, termina resultando excesivamente blando y edulcorado, sin la garra, la sencillez y la pasión que caracterizan a su director. Su mensaje, eso sí, es de gran valor. Jamás llegaremos separados allí donde no hemos llegado unidos.

Estreno en España: 29 de Enero.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.