Rácano. Machista. Manipulador. Despreciativo. Así define el escritor Patrick McGilligan la personalidad de Clint Eastwood. McGilligan, autor de biografías de genios del cine como George Cukor, Alfred Hitchcock, Fritz Lang o Robert Altman, publica el día 22 de Enero su trabajo sobre el actor, director, y productor Clint Eastwood. Ensalzado al nivel de mito por gran parte del público, Eastwood aparece en la obra de McGilligan retratado de un modo mucho más terrenal y tal vez más auténtico. Lo alaba como cineasta -aunque con ciertas reservas- pero basándose en la minuciosa investigación de su vida, carrera y entorno, critica con dureza su personalidad. Eastwood ha logrado, según el escritor, crear una barrera publicitaria y legal a su alrededor con la que mantiene impoluta su imagen de mago del cine. La realidad es según McGilligan muy diferente. Muchas de las personas que han colaborado en su libro aportan datos brutales sobre la personalidad del cineasta, retratada a partir de cientos de situaciones y datos. 

Eastwood no habla con los guionistas y rueda siempre la primera versión del texto, sin consultar con los escritores llegando ni tan siquiera dirigirse una palabra con ellos hasta el día del estreno. Exige cada año a Warner un pavo para regalárselo a su madre por Acción de Gracias. Se queda con un coche que aparece en cada una de sus películas. Muchos de sus antiguos amigos fueron usados hasta que, de repente, cortó el contacto con ellos. Lo mismo le ocurre a las mujeres que han pasado por su vida, a las que insistía en retratar en papeles de prostitutas en sus películas. Del mismo modo, y a través de personas muy cercanas al cineasta -cita incluso a su madre- McGilligan destruye parte de la leyenda sobre su pasado. No era, como siempre ha afirmado, un niño rebelde, introvertido, solitario y amante de la naturaleza, ni poseía un sobresaliente talento musical, ni tampoco logró muchos de los títulos académicos que afirmaba poseer.  

McGilligan también pone de manifiesto las complicaciones que Eastwood le ha plantado en el camino desde que empezó la escritura de la biografía. Trabas legales y coacciones a personas a las que iba a entrevistar son algunas de las artimañas que según el biógrafo, ha usado contra él el afamado cineasta. También se ha de tener en cuenta que el escritor tiene que intentar vender, y que todos estos datos sin duda aportan una jugosa polémica para su libro. Al mismo tiempo, sin duda McGilligan contribuye favorablemente a que tengamos a nuestra disposición una visión diferente de Eastwood a la que conocíamos hasta ahora, lo que siempre es positivo para el lector. Por supuesto creo que Eastwood no pasa por estas afirmaciones de héroe a villano. Es más, creo que desde la perspectiva del espectador no tiene motivos para ser ninguna de las dos cosas. Juzgamos al autor y a su obra, no al hombre y a su vida. El cine de Eastwood hace disfrutar, y un amante del cine es lo único que debería tener en cuenta. La personalidad del ser humano que está tras ese trabajo, su vida privada, pertenece en exclusiva a él mismo, o en su defecto, a medios informativos especializados exclusivamente en géneros muy diferentes al del análisis cinematográfico. De esto, hoy en día, nadie está libre.

Fuente: Post redactado a través de los datos obtenidos en El País, del artículo La Crucifixión de Clint Eastwood, por Gregorio Belinchón, donde podéis encontrar más datos sobre el libro.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.