ESPARTACO: SANGRE Y ARENA (SPARTACUS: BLOOD AND SAND, STARZ, Serie, Primera Temporada, 3 Capítulos Emitidos con Andy Whitfield, Erin Cummings, John Hanna, Manu Bennet, John Mensah, Lucy Lawless, Viva Bianca, Craig Parker. Creada por Steven S. DeKnight.)

Un guerrero tracio hace un pacto con el comandante romano Glabro para combatir juntos a sus peores enemigos y salvar así a su país de ser arrasado. Pero durante la guerra, influido por su ambición de gloria política, Glabro cambia de planes y abandona a su suerte a los tracios. El guerrero, junto con sus compañeros, se rebelará contra los romanos para intentar salvar a su pueblo y a su amada esposa Sura. Pero Roma es poderosa y pronto es capturado junto a su mujer. Sin conocer el destino de esta, el orgulloso soldado es convertido en gladiador, donde tendrá que verter su sangre y la de sus enemigos sobre la arena para lograr alcanzar su ansiada libertad y la de su amada. Su talento para el combate le hará recibir el nombre de Espartaco.

Sangre y arena son dos palabras que se quedan muy cortas para definir lo que es Espartaco. Espartaco es sangre y arena y una teta y músculos y litros de sangre (digital) y amputaciones y palabrotas y una orgía y semen y muerte y guerra y croma y otra teta y un polvo rápido y más palabrotas y un desnudo integral y otra amputación. En los cinco primeros minutos de Espartaco ya se percibe claramente qué ofrece la serie y cómo lo ofrece, y puede que sea esta honestidad, esta falta de complejos y de subterfugios, el mejor aliciente de un show saturado de violencia gratuita, putadas a mansalva, ambiciones desmedidas y sexo al ralentí que dura todo el kamasutra. ¿Pueden mezclarse los torsos de gimnasio de 300 y sus trucos visuales, con la mala hostia de Roma, el Espartaco de Kubrick y una película porno de alto presupuesto? Pueden, aunque otra cosa es que la mezcla funcione o al menos no hieda.

Espartaco está a miles de millones de años luz de la calidad de la gigantesca Roma y calificarlo como un remake de la película de Kubrick es como decir que la gente de Mira Quién Baila emula a Fred Astaire o la omnipresente Belén Esteban homenajeó a la mismísma Madonna con su Taim-vos-vai-con-loli. Inalcanzables para Espartaco tales referentes, la mezcla se queda pues en la inevitable 300 y en la última gran inversión de Private, Hustler o Penthouse. Todo es igual de primario en Espartaco, mezclando con gran éxito escenas de goliaths hipermusculados enfrascados en brutal carnicería (que no impactan tanto al estar realizadas por un siempre cantarín ordenador) con otras de cuerpos diez practicando pseudosexo a cámara lenta con los gemidos orgásmicos ahogados por la persistente banda sonora. Espartaco es una serie muy guarra.

Además de cochina, al estilo de esas series B de los noventa en las que todas las actrices enseñaban las tetas o de las producciones de Pajares y Esteso pero con más anabolizantes gimnasio de por medio, Espartaco es probablemente la serie más rara vista por la pequeña pantalla en tiempos. Cualquiera habría retirado el producto tras la primera semana, y habría huído de Hollywood avergonzado y humillado para esconderse en el sótano oscuro de la mansión de Sam Raimi (donde probablemente viva él mismo), pero parece que la cosa funciona. A pesar de sus muñecos parlantes (el elenco se lanza con desvergüenza a esta orgía de excesos con interpretaciones que van desde la inexpresividad al histrionismo sin término medio), sus diálogos irrisorios, sus malos de opereta, su política de patio de escalera, su croma cantoso, su vestuario mangado del set de Xena, su extravagante narrativa y su exceso en casi todo, Espartaco sigue en antena. Tal vez porque es un insulto a la inteligencia pero un halago a nuestro instinto animal perturbadora y peligrosamente adictivo. Y como las mencionadas producciones de señor Larry Flint (y colegas varios) es un desahogo ideado para verse en la intimidad, que libera bajas pasiones gracias a su sexo lúdico, sus celebrities en pelotas (sí, incluidas la buenorra de Erin Cummings y la mítica Lucy Lawless) y su violencia sin sentido. Todo es maravilloso… si en ese momento te sientes atraído por el Horror como el mismísimo coronel Kurtz, si este hubiera sido un romano anabolizado y salido y no un filósofo incomprendido.

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.