KTARSIS
Revista Online del Entretenimiento Audiovisual


Televisión

26 septiembre, 2017

Reseña TV: CSI, Novena Temporada

CSI (CBS, Serie, Novena Temporada con William Petersen, Laurence Fishburne, Marge Helgenberger, George Eads, Jorja Fox, Gary Dourdan, Eric Szmanda, Paul Guilfoyle, Robert David Hall, Wallace Langham, Lauren Lee Smith, Liz Vassey. Creada por Ann Donahue y Anthony E. Zuiker.)

El equipo de analistas forenses de la policía de Las Vegas está especializado en recoger minuciosamente las pruebas de los escenarios y seguirlas hasta atrapar al criminal. Gil Grissom, supervisor del turno de noche, es un apasionado de su trabajo, pero sucesos recientes que han afectado de forma determinante a su equipo, le han hecho replantearse hasta qué punto quiere que su profesión tome el control de su vida. Durante la investigación de una serie de asesinatos Grissom conoce al Dr. Langston, un médico interesado en el comportamiento de los criminales que podría ser un buen fichaje para el equipo.

En su tiempo CSI fue una serie revolucionaria dentro de la ficción policial. Por primera vez esos tipos que aparecían de fondo en otras series, casi como parte del atrezzo requerido para ambientar cualquier crimen ficticio, eran los protagonistas. CSI también tenía una novedosa identidad visual, un trasfondo sórdido, una producción post-moderna y un alma morbosa. Era un entretenimiento ocasional, muy poco exigente con el espectador que le invitaba además a entrar, como auténticos voyeurs, en las vidas de las víctimas. En pantalla se diseccionaban los pecados más íntimos de esas personas de igual modo que sus vísceras. CSI era crimen, castigo y casquería.

Pero de eso hace ya casi una década, y en esta novena campaña CSI hacía frente a una de las situaciones más complicadas vividas por el veterano show. Su reparto protagonista, alzado a la jerarquía de icono televisivo, se hacía pedazos tal vez por cansancio de sus miembros, por ambición mal medida o por la necesidad de salirse de la casilla en la que el destino y sus agentes les habían colocado años atrás. A pesar de que su fórmula repetitiva, aunque aún efectiva, seguía siendo el arma más importante de la serie, se temía que no funcionara de igual modo en otras manos. Las bajas de Gary Dourdan, Jorja Fox y sobre todo de William Petersen auguraban un apocalipsis para CSI.

Sin embargo, por fortuna para sus fans, no ha sido así. Se fichó a un actor de renombre, como Laurence Fishburne, para suplir a Petersen y lo ha hecho de forma natural, sin acaparar por mandato el protagonismo y sin necesitar un personaje de artificioso atractivo. Su Dr. Langston, casi ingenuo por su persistente fe en el ser humano, habría encajado en el show desde el primer episodio, al ser un voluntarioso novato de gran corazón cuyo proceso de aprendizaje es un gran aliciente para la trama de cualquier episodio. El resto del vacío debería haberlo llenado Lauren Lee Smith, una buena actriz con un personaje plagado de posibilidades que por algún motivo no ha encajado en la serie. La joven ha terminado siendo relegada a un discreto segundo plano y sustituida en la primera línea por la cantera de la serie, esos secundarios superfriks que han logrado traer a CSI un soplo de aire fresco en forma de irreverente autoparodia, instantes que se convierten por momentos, por originales, rompedores y desvergonzados, en lo mejor de la temporada.

CSI es por tanto un show veterano, con dos hijas bastardas que en poco se le parecen y una historia reciente plagada de deserciones. Pero por fortuna para sus seguidores, la serie se mantiene sin problemas en la forma en que nos tiene acostumbrados, recibiendo en esta novena temporada un necesario boca a boca que la aleja, de momento, de la sala de autopsias.






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