SONS OF ANARCHY(HIJOS DE LA ANARQUÍA, FX, Serie, Segunda Temporada de 13 Capítulos con Charlie Hunnam, Katey Sagal, Maggie Siff, Ron Perlman, Mark Boone Junior, Kim Coates, Tommy Flanagan, Johnny Lewis, Ryan Hurst, Theo Rossi, William Lucking, Sprague Grayden, Mitch Pileggi, Tayler Sheridan, Dayton Callie, Ally Walker, Adam Arkin. Creada por Kurt Sutter.)

Hijos de la Anarquía es un grupo de moteros que opera en la ciudad de Charming, un apacible pueblo californiano en el que todo está controlado por el club. Sin embargo en la urbe hace su aparición un apacible hombre de negocios que es en realidad el jefe de un grupo supremacista ario que pretende expulsar de la ciudad a SAMCRO y acabar con su dominio. El club tendrá que adaptarse para combatir con nuevos métodos a su nuevo y astuto enemigo. Todo parece indicar que es el momento adecuado para que Jax, vicepresidente del club, implante su nueva visión de llevar el negocio, más moderna y alejada de la violencia tal y como era el deseo de su padre. Sin embargo Clay, el presidente de SAMCRO, no cederá fácilmente su trono a Jax.

Toda ficción sella un pacto con el espectador por el que este debe -o quiere- aceptar ciertas reglas para disfrutar en toda su medida de dicho producto. Digamos que el público deja pasar a sabiendas ciertos aspectos de esa ficción, poco creíbles o directamente imposibles, siempre que encajen dentro de los parámetros que sus escritores han fijado como normas dentro de ese universo de ficción. Hay obviamente obras que son especialmente exigentes con sus espectadores. Si en Matrix se podían esquivar las balas, en Star Wars existía sonido en el vacío o si en Superman el protagonista vuela, y la gente lo acepta, en Sons of Anarchy sus seguidores tenemos que tragar con los excesos de su salvaje e impredecible narración. En la serie de Kurt Sutter puede pasar de todo siempre y cuando se opte por la solución más explosiva, pasada de rosca e inverosímil para cada escena. En el show de FX es natural que dos tipos se abracen tras intentar asesinarse en esa misma secuencia o que un personaje tradicionalmente sano, cuerdo y sociable se transforme en un maniaco psicópata en apenas un minuto para volver al siguiente a la normalidad. Sons of Anarchy nunca es sencilla y tiende siempre al giro brusco, a la sorpresa manipuladora y artificiosa y al juego en el límite de lo aceptable. Tal vez por eso, porque nadie puede adivinar la siguiente e irreal ocurrencia de sus escritores, la serie es, aunque incongruente, increíblemente adictiva.

Este equivalente motero, heavy y churretoso de la tragedia shakespiriana o de las conspiraciones de alcoba de la antigua Roma, es un universo aparte en el que todo vale mientras desprenda olor a pólvora, sangre, sudor y rueda quemada. En el que todo sirve mientras sorprenda y atrape, aunque sea mediante el sacrificio de las normas más básicas para lograr una escritura coherente. Sons of Anarchy es a la vez un club de neardentales barbarizados y atávicos inmersos en una espiral de violencia sin sentido yun grupo de honorables hermanos acosados por una guerra táctica digna de la más compleja partida de ajedrez. Escenas espectaculares y otras ridículas se alternan en pantalla, así como interpretaciones extraordinarias (viva Katey Sagal con su reina de las Harleys) dan paso a otras en un tono extrañísimo (como la de Ally Walker, de la que no se sabe si es brillante o bochornosa o ambas cosas a la vez) o personajes antológicos conviven con vacuos estereotipos. Sons of Anarchy es, como algunas de las más exitosas de la tele, una serie de extremos capaz de mostrar su mejor y su peor cara en una misma escena. Es, como sus protagonistas, una serie salvaje capaz de pasarse por el arco del triunfo cualquier ley escrita por el hombre para lograr alcanzar sus objetivos.  

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.