Dicen que el pitching es un arte y quienes lo controlan tiene abiertas las puertas del Olimpo cinematográfico. Más que el talento o la imaginación, lo que termina vendiendo el guión es la habilidad del guionista  para trasladar su entusiasmo al ejecutivo de turno, de pegarse a su sombra, enviarle su jamón favorito, limpiarle el coche o conseguirle las entradas al partido de la temporada. Sin embargo los tiempos cambian y ahora es más fácil que nunca el colarle tu historia al estudio que prefieras. Sólo hay que decir la palabra mágica…

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.