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Críticas

1 mayo, 2017

Crítica: THOR, de Kenneth Branagh

THOR 5/10 (THOR, Estados Unidos 2.011, 115 Minutos, Aventuras. Con Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Anthony Hopkins, Natalie Portman, Kat Dennings, Idris Elba, Stellan Skarsgård, Ray Stevenson, Colm Feore, Rene Russo, Clark Gregg, Jaimie Alexander, Josh Dallas. Escrita por Ashley Miller, Zack Stentz, Don Payne, J. Michael Straczynski, Mark Protosevich. Dirigida por Kenneth Branagh.)

Sinopsis: En castigo a su arrogancia Thor es expulsado de Asgard por Odín, su padre, el sabio rey de aquel lugar. En la Tierra el ególatra dios descubre que es sólo un hombre perdido carente del poder que un día tuvo. Gracias a la científica Jane Foster y su equipo, Thor intentará no sólo recuperar su poderoso martillo Mjolnir, sino también comprender las auténticas responsabilidades a las que debe hacer frente como futuro monarca de Asgard. Mientras, en su lejana patria, su hermano Loki tiene su propio plan para alcanzar el trono.

Crítica: Si sobre el papel se supone que las piezas van encajando en la compleja estrategia narrativa de Marvel, en la realidad lo cierto es que salvo por efímeras alusiones a ese universo cohesionado cada filme de la marca funciona exclusivamente como un ente independiente. Con Thor Marvel escribe en teoría otro episodio en su en apariencia intrincada colisión de universos, pero lo cierto es que el filme es tan sólo otra muestra más del cine actual más comercial que comete los mismos errores y logra los mismos aciertos que sus predecesoras. Sorprende por tanto que para llevar a cabo esta empresa puramente recaudatoria se haya confiado en un autor -esta es una palabra clave- como Kenneth Branagh, cuyo currículo como director distaba hasta ahora mucho de las chanzas propias del espectáculo más palomitero. Puede que Branagh llegara a Thor para afinar el discurso de sus maquinaciones palaciegas y tragedias familiares, y lo cierto es que es en esos momentos de política asgardiana cuando más visible es la presencia del director. Luego, como muchos antes, Branagh desaparece en un mar de efectos especiales y situaciones grotescas, personajes desdibujados y una narración atropellada. En Thor, como viene siendo habitual en este tipo de espectáculos, las cosas ocurren porque deben ocurrir y sus protagonistas se comportan como se les ordena. En la trama no hay sensación de avance, ni en las relaciones que unen a sus héroes atisbo alguno de química, pasión o lógica. Thor, no se malinterprete, cumple como entretenimiento pasajero, que es de lo que va el asunto, pero no alcanza ni de lejos las exigencias del fan ni el baremo de calidad que se había marcado la nueva Marvel para retratar a sus héroes más icónicos. Diversión digna, notable carta de presentación para jóvenes como Hiddleston, Alexander o Hemsworth y aumento de la cuenta corriente de otros como Portman o Hopkins, este Thor cinematográfico es la enésima superproducción que olvida que todo su majestuoso despliegue de medios destinado a seducir los sentidos, no está reñido con la narración rigurosa de una historia. Así este Dios del Trueno se resume en mucho ruido y pocas nueces.

Estreno en España: 29 de Abril.






5 Comentarios


  1. david

    se nota que soy el unico idiota q lee esto…


  2. El otro día comencé a ver la tan hiperentronada Game of Thrones y me dormí. En cambio, defectos a parte o incluídos (tampoco los cómics de Thor son muy diferentes de esta película), el mundo Asgard de Thor y Branagh me ha vuelto loco, mucho más de lo poco que suele llamarme la atención en algunos de los cómics.

    Así que, a veces, mucho ruido y pocas nueces pueden ser, precisamente, la medida apropiada para lo que se está tomando.

    Me sorprende, aunque ni pienso verla hasta dentro de 6 u 8 años cuando la repongan en la tele, que le hayas dado un 6 por encima de esta a la de Fast & Furious 5, cuando en los 30 primeros minutos de la primera entrega ya perdió el norte y el interés, y cuando en otras ocasiones a productos divertidos derivados de la marca Statham los has tirado a la papelera.


  3. No comprendo a los críticos patrios de la “prensa seria” (casi nunca).

    Resulta que ponen mal esta película porque no parece de Branagh y, paradojicamente, esta es la razón por la que a mí me ha parecido interesante: justamente porque no tiene nada que ver con otros horrores tan indecentes como histriónicos -véase Frankenstein, por ejemplo- de Kenneth Branagh.

    De hecho, me planté en el cine con una fuerte dosis de escepticismo y, para mi sorpresa, me encuentro con una película bastante respetuosa con el cómic y sus personajes, entretenida pese a su duración, con un diseño de producción trabajado y respetable, una partitura musical épica y contundente, un guión poco chirriante y unos efectos especiales necesarios pero bien dosificados, poco impositivos y nada molestos… Es decir, justamente aquello que uno no espera encontrarse en estas películas que produce la Marvel (excepción hecha de la saga X-Men), ni en cualquiera de esas parodias shakespirianas que acostumbra a hacer Kenneth Branagh cada siete u ocho años.

    Quizá me pareció buena porque la esperaba mala -que todo puede ser-, pero tengo que recomendarla porque es digna, trabajada, con un reparto bastante acertado, que raya a buen nivel y que está bien realizada. Un buen producto de entretenimiento que, contra lo que se está convirtiendo en molesta costumbre, resulta que entretiene.

    ¡Sorpresa!


  4. No podría estar más de acuerdo. Algunos usuarios que no somos conocedores hábiles de los comics escritos por Marvel bendecimos (por ignorancia) el hecho de que cada relato sea nuevo para nosotros.
    No significa que sea la primera vez que escuche de Thor, pero creo que haber sido fanático de un comic, al cual transformen en esta película hubiera asesinado brutalmente cualquier oportunidad de disfrutarla como entretenimiento pasajero.

    De todas maneras, la mayor sorpresa me la llevo por el titular en la dirección. Quien diría que el único Kenneth Branagh otorgaría su nombre a una dirección ajena, a una dirección inexistente. Esta película no está dirigida por Branagh, si no por el grupo de empresarios que la financian y se enriquecen en su “éxito”. Branagh es un títere. Una modelo obligada a posar su nombre, y lo que eso conlleva. Años de carrera produciendo un cine alucinante, y ahora, prostituído, como todo en hollywood.



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