Estamos en 2.005 y Terrence Howard es la repera. El nuevo gran actor “de color” del cine norteamericano. El heredero. Está nominado al Oscar por Hustle and Flow, la típica película pequeña pero con alma, y aunque no vaya a ganar es el inicio de una gran carrera. Ahí le tenemos ahora, destilando química a mares con el gran Robert Downey Jr. en Iron Man. Y sigue ahí, no es para menos, con su nuevo mejor amigos en Iron Man 2… Pero no. Porque eso nunca llegó a pasar. A Howard le lanzaron al baúl de los recuerdos de un día a otro y se enteró por la prensa de que Don Cheadle le había robado su papel en la secuela. De ahí al ostracismo, el olvido, o casi. Tras pasar por la serie Ley y Orden y protagonizar bombazos aún venideros como Red Tails Howard regresa a la primera línea con Dean Man Down, nuevo proyecto del escandinavo Niels Arden Oplev. El filme está protagonizado por su musa, la omnipresente Noomi Rapace, que jugará junto a Colin Farrell al gato y al ratón contra el equipo formado por Dominic Cooper y el propio Howard. Si es que a este no le llega una carta de despido antes de empezar a currar.

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Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.