En un futuro en el que la identidad humana puede transferirse a diferentes cuerpos, un soldado de élite es reclutado por un millonario para investigar su propio asesinato.


Sin renegar del cyberpunk, Altered Carbon se siente más cómoda en el terreno del neo-noir -y en ocasiones en el género policíaco- que en la distopía. La complejidad de su universo invita a profundizar en implicaciones sociales y filosóficas, pero prefiere explotar sus múltiples posibilidades narrativas. El relato está plagado de giros y sorpresas justificados por las innumerables capas que forman su tejido, gozando además de una estructura hábilmente diseñada para amplificar su efectividad.

La producción es generosa a la hora de recrear su mundo y llenarlo de detalles, aunque su diseño no logra sorprender. La magnífica escenografía recrea con eficacia lugares ya visitados en los gigantes del género, por lo que el ambiente resulta demasiado familiar y la innovación limitada.  Lo mismo ocurre con los personajes, que no escapan del dogma pero que, al menos, son interesantes y hasta cierto punto intrincados. El cinismo que exuda la serie en sus inicios, en especial en el dibujo de su antihéroe, queda aplacado en su fase final por una visión más emotiva y un tanto contradictoria con el tono global de la historia. El reparto acusa cierta falta de versatilidad a la hora de gestionar este cambio de tono con un trabajo correcto aunque un tanto irregular.

Altered Carbon se cuestiona sobre las consecuencias de la inmortalidad y el poder ilimitado, las conexiones emocionales o la identidad, pero se niega a presentar respuestas complejas. A cambio, ofrece un gran entretenimiento en un llamativo formato que no busca revolucionar el género, tal vez para evitar comparaciones perjudiciales con sus clásicos.


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Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.