Lady Bird sueña con instalarse en Nueva York y convertirse allí en una afamada artista, pero antes tendrá que graduarse en el instituto.


En apariencia, Lady Bird es un relato más de tránsito a la madurez y formación de la identidad, en el que su protagonista (de nuevo, brillante Saoirse Ronan) atraviesa por los tópicos de la fase final de la adolescencia. El primer amor (y desamor), la difícil relación con los padres, la búsqueda de popularidad, las crisis de amistad y la permanente frustración ante una realidad adulta que aplaca los sueños de juventud.

Sin embargo, Greta Gerwig consigue que su película conecte con la generación a la que representa de una forma especial. Obviamente, abusa señas de identidad generacionales para conmover a su público, pero las impregna de un nuevo costumbrismo. Sus personajes son vivaces y apasionados, se comunican con diálogos ágiles y en ocasiones ácidos, sus deseos con mundanos y al mismo tiempo irrealizables y los hilos que les unen con sus seres queridos parecen extremadamente frágiles.

Gerwig explora los lugares comunes del género pero lo hace con un lenguaje propio. La historia resulta familiar pero también fresca y diferente. Es reconocible y al mismo tiempo única.


Brillante

Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.