Dos amigos se mudan a Los Ángeles para convertirse en estrellas de cine, pero ante las dificultades de entrar en la industria deciden producir su propia película.


La personalidad jocosa y despreocupada de James Franco obliga a recibir algunos de sus proyectos con suspicacia. The Disaster Artist, quizás percibida como otra intrincada mofa pergeñada junto a familiares y amigos, es en realidad un relato sobre los sacrificios que exige el desarrollo de la creatividad en un entorno elitista, en especial cuando la perseverancia es excesiva y el talento escaso.

Desde un punto de vista interpretativo, la extravagante personalidad de Tommy Wisseau invita al conformismo. Franco es consciente de la efectividad de su imitación, pero se esfuerza en moldear su personaje y llevarlo hasta el patetismo. La pasión del desastroso Wisseau es contagiosa, sus fracasos dolorosos y su transformación en dictador hasta cierto punto comprensible. El friki entrañable muta en monstruo tiránico, desde un primer acto que pasa atrapado a perpetuidad en un ciclo de vergüenza ajena, hasta destrozar sus sueños y mostrar su auténtica naturaleza. Este es el momento en el que la cinta alcanza el límite de su potencia.

Desde entonces, parece quedarse sin discurso y adopta una fórmula más convencional. La historia de amistad entre los dos protagonistas se apodera de un relato que, en su conclusión, evita un tono pesimista y, también, una sátira más mordaz de la industria.


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Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.