Thanos pretende imponer un nuevo equilibrio en el universo, pero para lograrlo tendrá que hacerse antes con las poderosas Gemas del Infinito.


Años dedicados a la cuidadosa confección de su universo permiten a Marvel darse el lujo de una película como Vengadores: Infinity War. La compañía no ha firmado en todo este tiempo una sola obra maestra, pero tampoco ha cometido los letales deslices propios de su competencia directa. No existe una franquicia Marvel marcada por el desastre.

El trabajo duro está ya por tanto hecho. El público está familiarizado con los personajes; conoce su origen, sus motivaciones y sus dinámicas, y también comprende el universo en el que conviven. El desafío reside en que la mezcla funcione. Los Russo, que habían demostrado su talento en la saga Capitán América, resuelven una faceta potencialmente desastrosa con una magistral artimaña. El protagonismo de Infinity War no recae en la legión de héroes, sino en la solitaria figura del villano. Thanos es la estrella total de un espectáculo mayúsculo, repleto de humor, acción y épica, que logra conjugar con acierto todos esos elementos añadiendo además un factor hasta ahora desconocido.

Marvel muestra en Infinity War su tono más sombrío, dejando claro que no teme realizar sacrificios si estos sirven para convencer al público de que solo podrán ver algo igual si esperan a la secuela.


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Written by PGP Gurez
Pablo ha publicado algún relato, participado en varios blogs y escrito unos cuantos guiones. En KTarsis se ocupa de analizar los últimos estrenos de la pequeña y gran pantalla.