BAJO AMENAZA  (TRESPASS, 90 Minutos). También con Ben Mendelsohn, Cam Gigandet, Liana Liberato, Jordana Spiro, Dash Mihok, Emily Meade, Nico Tortorella. Escrita por Karl Gajdusek.

Sinopsis: Kyle Miller es un importante comerciante de diamantes que vive en una casa idílica junto a su familia. Una noche un grupo de ladrones asalta la casa y obliga al matrimonio a abrir una caja fuerte en la que Kyle guarda un importante cargamento de joyas. La negativa del empresario a abrir la cámara desatará la ira de los atracadores y creará gran tensión entre el grupo, pero también comenzará a desvelar los numerosos secretos que guardan las propias víctimas.  

Crítica: Si el ascenso a la cima del éxito es un camino a menudo lento y peliagudo, la caída desde la misma es aún más dolorosa pero en numerosas ocasiones mucho más rápida. No hace mucho, Bajo Amenaza podría haber sido una bomba en la cartelera gracias a la presencia de dos estrellas, ganadores del Oscar para más inri, en sus papeles protagonistas. Hoy, por desgracia para ellos, la propuesta no pasa de producto de sobremesa con ciertas pretensiones que pronto quedan frustradas por las limitaciones de su guión y sobre todo, por la habilidad de su máximo responsables.  Con un currículo repleto de altibajos, las habilidades de Joel Schumacher han mermado en los últimos años hasta convertirle en una mera autoparodia cuyas flaquezas quedan de manifiesto en su última obra. Ruidosa, agotadora y previsible la propuesta queda en simulacro de telefilme cuyo desastrosa puesta en escena se agrava por la presencia de un histriónico Cage y una Kidman de plástico. Nadie pone en duda las tablas y la profesionalidad de ambos, no se lo merecen, pero sí su habilidad para elegir trabajos o para llevarlos a cabo lejos de sus tics y chanzas. Pueden ampararse en lo poco que ofrecen sus personajes, pero lo mismo ocurre con los del resto de un elenco de secundarios que en cambio sí que mantiene cierta dignidad. Análisis sobre la desgraciada decadencia de sus dos cabezas de cartel, Trespass es solo flashbacks, giros, gritos y golpes durante noventa cansinos minutos a los que solo se atreverán a acceder los más osados.

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