BATTLESHIP (131 Minutos Aproximadamente, Estados Unidos). También con Tadanobu Asano, Brooklyn Decker, Alexander Skarsgård, Rihanna, Jesse Plemons, Hamish Linklater, Gregory D. Gadson, John Tui. Escrita por Erich Hoeber y Jon Hoeber.

Sinopsis: La vida de Alex Hopper carece de rumbo hasta que su hermano mayor le obliga a enrolarse en la Marina. Tiempo después, a pesar de haber conseguido llegar a oficial y conquistar el amor de Sam, la actitud de Alex no ha cambiado demasiado. Cuando durante unas maniobras militares en alta mar su navío hace contacto con una forma de vida extraterrestre hostil, Alex se verá por fin obligado a asumir grandes responsabilidades a las que siempre ha dado la espalda.

Crítica: Al menos una vez al año Hollywood le dedica una película a sus fuerzas armadas. Es una especie de ritual en el que la industria cinematográfica llena la caja mientras rinde sentido tributo a sus soldados. En esta curiosa mezcla de espectáculo, negocio y homenaje; de cine, política y propaganda, se ensalzan sin rubor los valores militares, se aprovecha para dar un rapapolvo a la casta dirigente y se presume de poderío bélico. También se encumbra el sacrificio personal, se aplaude a viejos héroes, se liman asperezas con antiguos enemigos, se potencia la figura de los que han dado mucho por la causa y, por qué no, se deja claro que el sometimiento personal a un grupo no significa romper amarras con el triunfo del individuo. El Alex Hopper de Battleship encuentra la realización personal a través de la Armada de los Estados Unidos. Lejos de resultar destructiva, desgarradora y atávica, la guerra es un experiencia catártica que le guía hasta el éxito total: salva el mundo, consigue a la chica, acapara la admiración de sus colegas. Están en su derecho y es más que probable, siendo autocríticos, que algunos extranjeros no lleguemos jamás a entender, por diversos motivos, esa visión del mundo desde el espectro únicamente estadounidense. Pero dejando de lado este aspecto difícil de obviar, Battleship sigue siendo una película mediocre. Es, un año más, la peor evidencia de que el cine comercial norteamericano pasa en ocasiones de simplista a rayar la estupidez. Deja la inquietante impresión de que, a este ritmo, a no mucho tardar este tipo de productos serán una especie de video composición con tíos guapos, mujeres exhuberantes, paisajes idílicos, armamento pesado y cosas destruyéndose de manera arbitraria. Y nada más. Siguiendo la nefasta tradición de Transformers, se tira de tópico para enclaustrar la mente del espectador en un sinfín de piruetas digitales, frases lapidarias y estridentes chascarrillos cuya única vía de escape es el fondo de su enorme cubo de palomitas. Se salva algún momento de auténtico desparrame, como la vuelta  al océano de cacharros de otra era, y el hecho de que no engañe a nadie. Lo cual ya es triste porque demuestra que hemos sido adoctrinados con éxito en la aceptación sin quejas de lo que nos echen, ya sea cine basura o publicidad superliminal. Yvan eht Nioj.