CABALLO DE BATALLA (WAR HORSE, 140 Minutos). También con David Thewlis, Toby Kebbell, David Kross, Peter Mullan, Niels Arestrup, Eddie Marsan, Benedict Cumberbatch, Tom Hiddleston, Celine Buckens, Liam Cunningham. Escrita por Lee Hall y Richard Curtis sobre la novela de Michael Morpurgo.

Sinopsis: Desde que era apenas un potrillo el destino de Joey ha estado siempre unido al de Albert, un joven entusiasta e inocente que intenta sacar adelante la granja de sus padres. A pesar de las penurias la amistad entre ambos es cada vez más fuerte y parece que juntos serían capaces de superar cualquier dificultad. Pero un día la guerra llega a Europa y Joey se ve llevado al frente de la batalla. Entre disparos y trincheras, el noble animal descubrirá los horrores de la guerra pero también conocerá a personas bondadosas que se encuentran atrapadas en ella. Mientras, Joey hará todo lo posible para regresar junto a Albert, a su añorado hogar.

Crítica: Siendo un tanto cínicos podemos describir el cinismo como la capacidad de la que, alcanzada cierta madurez, nos dota la vida para analizar las cosas tal y como son en realidad y no simplemente por lo que parecen. Si esto es cuestión de cinismo nos podríamos cuestionar, no sin cierta suspicacia, si el señor Steven Spielberg carece a pesar de su edad de ese cinismo inherente a casi cualquier ser humano adulto siendo un genuino inocente o si bien, por el contrario, su cinismo ha alcanzado tal nivel de sofisticación y potencia que es capaz de manipular nuestros sentimientos con absoluta precisión. Toda obra del genio ha venido siempre acompañada por dudas como esta y también por duras críticas hacia su afecto desmedido al edulcorante. Para gozo de sus detractores, el director alcanza en War Horse un nivel superior y también más desvergonzado de esa pasión por su vertiente más empalagosa. Con mucha cara dura el imprescindible cineasta maneja los hilos emocionales de su anonadado espectador hasta llevarle a cotas sentimentales propias de melodrama, ya que para Spielberg la historia de su heroico cuadrúpedo es un mero nexo entre personas bondadosas de distinta índole que, por su gran corazón, terminan unidas ante la adversidad que otros, impíos, terribles, malvados y sin caballo, les causan. War Horse es un pastel que por momentos llega a empachar. Pero para salvar la receta y llevarla a cotas de calidad técnica difícilmente alcanzables por los meros mortales, el legendario creador tira de talento artesano y clarividencia narrativa vendiéndonos, como solo él sabe, un fondo enclenque a través de una forma rotunda. Caballo de Batalla es bienintencionada y simplista hasta el extremo, otra obra menor en la envidiable filmografía de su autor, pero también es una película bella, épica y siempre coherente con su mensaje. Al final, como siempre, el señor Spielberg se las apaña para que todos queramos volver a ser niños y recuperar una mirada inocente con la que disfrutar por completo de su cine para no ver los hilos con los que, desde las sombras, maneja nuestro pobre corazón.