CONTRABAND (110 Minutos Aproximadamente, Estados Unidos – Reino Unido). También con Ben Foster, Giovanni Ribisi, Lukas Haas, J.K. Simmons, Diego Luna, Caleb Landry Jones, David O’Hara. Escrita por Aaron Guzikowski.

Sinopsis: Chris Farraday es una auténtica leyenda en los bajos fondos gracias a sus sonados golpes. Pero hace ya años que Chris se reformó y ahora tiene un negocio legal con el que intenta sacar adelante a su familia. Todo cambia para ellos cuando su cuñado se mete en un lío tras un golpe frustrado y los tipos que le contrataron exigen que pague las consecuencias. Será entonces cuando Chris tenga que volver a retomar su antigua ocupación para salvar a los suyos. La única solución para reunir el dinero será llevar a cabo el plan más osado de su carrera.

Crítica: Caminar por el territorio de lo criminal tiene sus peligros; es fácil meterse en líos y terminar tirado en la cuneta. Lo peor es que cualquiera de los dos lados de esta siniestra senda es igual de desagradable. Si uno se postula a favor del crimen y ensalza la figura del criminal se encuentra de frente con los cimientos morales de la sociedad, si por el contrario reza la vieja moraleja de “el crimen no compensa” puede ser tachado de blando moralista. Para evitar riesgos, Hollywood hace ya tiempo que ha dado con la fórmula ideal. Primero se humaniza al truhán, se le da unas metas entrañables y se camufla su causa de cruzada loable. Con el público en el bolsillo, el siniestro malhechor es ya un antihéroe empujado por las circunstancias y el sistema legal que le persigue una trampa para incautos, un malvado opresor, un coloso de pies de barro al que se debe destruir por propia dignidad. Contraband clava el teorema y lo lleva a pantalla durante casi dos horas con la rectitud de un alumno aventajado. Adapta al público norteamericano, más cómodo con idiomas, entornos e individuos que sepa reconocer, esta historia de héroes de barrio venidos a menos que son llevados en volandas por las circunstancias hacia un nuevo desafío, un último momento de gloria. Funciona el filme en el primer trecho, en el que coloca sus piezas y deja intuir que puede dar mucho de sí, pero su desarrollo deja del todo indiferente y, para cuando quiere ponerse las pilas efectismo mediante, es ya tarde para que nos importe. Wahlberg aparece menos físico de lo habitual y dejando claro que nos gusta más detrás que ante las cámaras, Beckinsale está testimonial hasta un breve instante de atención y Foster y Ribisi clavan villanos que podrían haber intercambiado. Entretenida a ratos pero sosa en conjunto, no merece cárcel pero sí una buena reprimenda.

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