MEN IN BLACK 3 (106 Minutos Aproximadamente, Estados Unidos). También con Josh Brolin, Alice Eve, Emma Thompson, Jemaine Clement, Michael Stuhlbarg, David Rasche, Bill Hader. Escrita por Etan Cohen.

Sinopsis: Tras años de servicio la relación entre los agentes J y K no pasa por su mejor momento. K está más introvertido que nunca y J está harto de que no comparta con él sus más íntimos secretos. A pesar de sus diferencias J no dudará en viajar a los años sesenta para salvar a su compañero de las garras de un peligroso asesino alienígena que podría alterar para siempre la historia. Para salvar el futuro de la humanidad y del propio K, J tendrá que aliarse con la versión pasada de su colega.

Crítica: El éxito es el mayor problema de Men in Black. Suena a aseveración efectista -puede que lo sea- pero es difícil de rebatir. Da la impresión que tras el bombazo que supuso la primera entrega, alguien en los despachos de Columbia Pictures se percató de que independientemente de la calidad de las películas el público acudiría a verlas. De ser así, con el producto ya vendido, se estipuló que para aumentar beneficios lo único que había que hacer era reducir la inversión.  De este modo la saga parece estar desde entonces lastrada por esta filosofía que invita a sus responsables a hacer únicamente el mínimo imprescindible para salir al mercado sin provocar un ridículo antológico. Si la segunda parte sugería esta estrategia, la tercera lo confirma. Men in Black 3 sigue anclada en un pasado notable que solo puede aspirar a emular a partir de una zafia recreación de los hechos ya carente de gracia e intensidad. No todo es una catástrofe, ni mucho menos, ya que la cinta conserva al menos su capacidad de entretenimiento y se refuerza sabiamente con un gigantesco Josh Brolin, única pieza del reparto capaz de plantar cara a un omnipresente -y un tanto agotador- Will Smith. La película por lo demás se desarrolla sin sorpresas entre chascarrillos más o menos afortunados y escenas de acción de atractivo irregular, hasta una emotiva conclusión que, por fin, se sale un tanto de lo común. Delito mayor, de escala universal, que una cinta que debería ser rara, extravagante y única, chocante a cada minuto, se muestre solo como una copia desafortunada de su propio pasado.

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