IMMORTALS (111 Minutos). También con Freida Pinto, Luke Evans, Kellan Lutz, Isabel Lucas, John Hurt, Stephen Dorff, Daniel Sharman, Joseph Morgan, Peter Stebbings. Escrita por Charley Parlapanides, Vlas Parlapanides

Sinopsis: El rey Hiperión ha sumido Grecia en la guerra total en su obsesión por encontrar el arco de Epiro, una poderosa arma con la que podría liberar a los Titanes para que estos destruyan a los mismísimos dioses. Sin ningún ejército ni gobernante que le pueda hacer frente y con las divinidades decididas a no intervenir en un conflicto humano su único rival parece ser Teseo, un humilde campesino dispuesto a matar a Hiperión para vengar la muerte de su madre.

Crítica: Inspirada por lo divino y sustentada por lo legendario Immortals aspira a ser una máxima obra épica pero termina convertida en una petulante performance visual. Poseído por a saber qué espíritu el imaginativo Tarsem se vuelve a exigir a sí mismo alcanzar nuevas cotas de barroquismo visual al servicio, se supone, de una narración inmersiva basada en la poderosa e inmortal mitología griega. Pero sobrexcitado por la persistente presencia en pantalla de vestuarios imposibles, escenarios mitad cartón piedra mitad píxel y cargantes cámaras lentas, el espectador pierde contacto con sus héroes hasta que su destino se transforma en algo irrelevante. Con la narración olvidada la película pasa a ser una demostración superlativa de las posibilidades que ofrece el software de edición más avanzado, en una suerte de spot publicitario de producción multimillonaria o, si se prefiere una vertiente menos comercial y más artística, la exposición fotográfica de un bohemio con demasiados cursos de retoque fotográfico a sus espaldas. Sobrecargada en su puesta en escena, en sus diálogos y en las interpretaciones en su reparto, Immortals contradice aquella máxima del séptimo arte que calificaba de superproducción a una obra capaz de contar una historia inolvidable de una forma única y que lograba su paso a la eternidad, a la inmortalidad, perdurando en la memoria de sus anonadados espectadores.