21 JUMP STREET (109 Minutos Aproximadamente, Estados Unidos). También con Ice Cube, Brie Larson, Dave Franco, Rob Riggle, DeRay Davis, Ellie Kemper, Johnny Depp, Holly Robinson, Johnny Simmons, Dakota Johnson, Richard Grieco. Escrita por Michael Bacall, Jonah Hill.

Sinopsis: En el insti Schmidt era un pringado y Jenko el tío más popular: se llevaban a matar. Sin embargo cuando años después se encuentran en la academia de policía, no tienen más remedio que trabajar juntos para lograr aprobar el curso. Su amistad amenaza con irse al traste cuando reciben la misión de hacerse pasar por estudiantes de un instituto para acabar con la venta de una peligrosa droga. Allí descubrirán que los jóvenes han cambiado, pero que su antigua rivalidad sigue vigente.

Crítica: Examen sorpresa de química: ¿Qué resulta si mezclamos un guión despiadado, dos géneros opuestos y una pareja estelar imposible? Respuesta correcta: Descacharrante comedia de acción que hace de la irreverencia su mejor arma. Se muestra en el primer acto sólida, sorprendente y afinada, imparable en un torrente de chascarrillos del que hace un uso efectivo. Luego el invento se desinfla como si hubiera gastado sus mejores gags en su primera media hora, pero logra mantener la dignidad gracias a una pareja protagonista intachable. Jonah Hill sigue a lo suyo, mezclando este tipo de trabajos puramente lúdicos con otros más “académicos” mientras que Channing Tatum sorprende gratamente con su vis más cómica. El buen rollo de la pareja logra contagiar al resto de un cumplidor elenco y también a gigantes como Johnny Depp, que hace una efímera aparición en un filme ya a esas alturas convertido en patio de recreo para sus intérpretes. Lo mejor es que toda esa sensación de locura descontrolada logra atravesar la gran pantalla afectando al espectador, que solo tiene que dejarse llevar por su lado más bobalicón para gozar de esta ocurrencia. Rizando el rizo se le puede calificar de irónico retrato de las diferencias entre aquella inocente generación X y la sofisticada, bohemia y tecnológicamente dependiente generación 2.0 (¿o es ya 3.0?), pero lo cierto es que ni da para más, ni lo intenta, ni falta que hace. Aprobado alto y billete garantizado a la universidad.

Más en la red…