WRATH OF THE TITANS (100 Minutos Aproximadamente, Estados Unidos – España). También con Ralph Fiennes, Danny Huston, Toby Kebbell, Bill Nighy, Rosamund Pike, Edgar Ramirez. Escrita por Dan Mazeau, David Leslie Johnson, Steven Knight, Greg Berlanti, David Johnson.

Sinopsis: La humanidad le ha dado la espalda a los dioses y su poder languidece. Aprovechando su debilidad el malvado Cronos, amparado por conspiradores del propio Olimpo, amenaza con volver a alzarse. Desesperado Zeus acude al único que puede hacer algo para evitarlo. El legendario héroe Perseo, hijo del dios, es sin embargo ahora un humilde pescador con otras responsabilidades.

Crítica: A pesar de su condición de secuela la Ira no desmerece a su predecesora, la Furia, porque en esencia son lo mismo. Cine comercial cien por cien, deliberadamente simplista, casi insultante, que procura no agobiar al respetable ni con el más mínimo atisbo de complejidad, no vaya a ser que alguien se atragante con la palomita de turno y eche abajo el negocio. No es una sorpresa. Ya somos mayorcitos y sabemos a lo que vamos. Diálogos de eslogan de caja de cereales, narración propia de videojuego de plataformas de allá por los ochenta, personajes desarrollados en una servilleta de bar… Cine que califican los expertos “sin pretensiones” a pesar de contar con presupuestos que podrían cuadrar las maltrechas cuentas de algún país europeo. No hay problema. O tal vez sí. Porque aunque su profundidad artística sea similar a la de un espectáculo de fuegos de artificio, se espera de productos de este tipo una capacidad inigualable de producir fascinación aunque solo sea a través de la pupila. Desgraciadamente la película ni siquiera cumple con ese mínimo baremo de calidad porque el simplismo de su fondo afecta también a la forma. La presentación de los personajes es lamentable, la introducción de nuevos escenarios bochornosa, la edición escabrosa, la planificación desconcertante, los grandes bichos mitológicos testimoniales, las peleas propias del pressing catch. Todo parece pequeño cuando debería ser magnífico y nada encaja en su sitio cuando tendría que ser una maquinaria de precisión. Y otro dato, que el libreto esté firmado por cinco guionistas (¡cinco!) es la demostración definitiva de que cantidad no es sinónimo de calidad. Entre este desolador panorama goza el cinéfilo con el dueto final entre los veteranos Neesom y Fiennes pero ese efímero placer no compensa un metraje de auténtica tortura. Habiendo convencido ya al espectador de que un buen guión no es necesario para disfrutar del cine, Hollywood se plantea ahora, tal vez arrastrado por los tiempos de crisis, que una superproducción tampoco necesita un apartado técnico impecable. Que un par de trailers bien montados y dos caras guapas pueden arrastrar masas a las salas y lograr que salgan satisfechas. Sin duda vivimos tiempos de titanes y la oscuridad que producen ya se percibe hasta en el celuloide. Un auténtica tragedia. Griega o no, pero tragedia.