THE CONSPIRATOR (122 Minutos). También con Justin Long, Tom Wilkinson, Evan Rachel WoodKevin KlineAlexis BledelToby KebbellDanny HustonJohnny SimmonsStephen RootJames Badge Dale. Escrita por James D. Solomon; basado en un argumento de James D. Solomon, Gregory Bernstein.

Sinopsis: Tras el asesinato del presidente Abraham Lincoln comienza el juicio a los conspiradores que planificaron el magnicidio. Entre ellos está Mary Surratt, a la que se acusa de haber participado en el plan y de dar cobijo a los asesinos. Con todo el Norte pidiendo las cabezas del grupo un joven e idealista capitán de la Unión recibe el encargo de defender a la mujer. A pesar de estar convencido de la culpabilidad de su cliente se enfrentará a un tribunal hostil en busca de justicia.

Crítica: Repasa The Conspirator una de las heridas más dolorosas de la historia norteamericana a través de un juicio amañado en el que se enfrentan cara a cara esa venganza de víscera y resentimiento, de turba y barbarie, con la legalidad democrática, igualitaria, justa. Lo hace con el habitual tono elegante, sobrio y directo que imprime a sus películas un veterano como Redford que si bien se permite alardear de elenco, ambientación, vestuario, narración e incluso libreto, olvida plasmar en su obra la pasión que merece. Carente de entrañas, la trama discurre por los tópicos más sonados del género judicial, en el que pasamos de la acusada magnética llena de entereza y coraje, al abogado joven e idealista que queda atrapado por la personalidad de su representada. Todo sin olvidar al sistema corrupto, los políticos manipuladores, los fiscales sin corazón y un pueblo, que solo aparece mencionado, no mostrado, ávido de sangrienta y rápida justicia. Interesante como crítica a las presiones que soporta la siempre oscilante balanza de la justicia hasta en la autoproclamada cuna de la libertad, el cumplidor título sólo sobresale cuando soportan el escrutinio los miembros de su estelar reparto: los jóvenes como McAvoy o Wood siguen enseñando los dientes mientras que notables veteranos como Huston, Kline o Wilkinson pasean su caché sin complicarse. Destaca sin duda por encima de sus compañeros una inspirada Wright, que compone para Redford uno de los mejores trabajos de su carrera como una agobiada, pero aún así estoica Mary Surratt. Falta de emoción pero impecable en la forma esta Conspiración se ocupa en desvelar la cruel paradoja que supone, sobre todo en democracia, esa imperecedera moda que tienen los vencedores de limpiar las heridas con más sangre.

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