ROMPIENDO LAS REGLAS  (MONEYBALL, 133 Minutos). También con Philip Seymour Hoffman, Robin Wright, Stephen Bishop, Chris Pratt. Escrita por Steven Zaillian y Aaron Sorkin sobre la novela de Michael Lewi.

Sinopsis: Billy Beane tiene un grave problema. Los mejores jugadores de su equipo, los A’s de Oakland, han fichado por franquicias más potentes y él carece del dinero para sustituirlos. Durante su búsqueda de talentos Billy conoce a Peter Brand, que no es un bateador sino un joven economista con una forma muy distinta de ver el negocio del baseball. Intrigado por sus métodos Billy contrata a Peter y ambos comienzan a crear un equipo formado por jugadores que nadie quiere confiando en sus asombrosas estadísticas. Pronto su plan choca con los fundamentos de los veteranos del negocio.

Crítica: Moneyball es en esencia pura épica deportiva basada además en hechos reales y como tal no puede evitar caer en las dinámicas del subgénero. Tiene sus momentos de tensión previa a la gesta, su euforia desmedida, su pasión incontrolada por el deporte, su emoción desbordada y también su propia moraleja: no te vendas, no te rindas, cree en ti mismo. Sobrepasa esos conmovedores momentos de puro tópico gracias a un libreto inspirado y a un narrador excelso, que evita en lo posible incómodas estridencias apostando por la sencillez y metiendo así de lleno al espectador en medio de la escena. Con Zaillian, Sorkin y Miller funcionando a pleno rendimiento el reparto se siente liberado de presión y se permite interpretaciones de nivel, como la de un hipercarismático Brad Pitt, también sufriente, cercano, empático, humano y por fin mesurado, un ingenuo Jonah Hill o un enorme Philip Seymour Hoffman que devora de nuevo la pantalla en los breves momentos en los que aparece por ella. El cineasta consciente del estado de sus estrellas despeja además su zona de secundarios de nivel para que su brillo no sea ocultado por escuderos de peso como Robin Wright, apenas testimonial. Todo encaja, el plan funciona y la película seduce aunque, hasta ese punto, no llegue a conquistar. Donde sí lo hace, donde marca la diferencia, en es un mensaje abiertamente antisistema que política aparte, postula que la aparición de una idea original, única y rompedora, viene siempre acompañada por el terror al cambio de aquellos que mantienen con mano de hierro el status quo. Moneyball invita a abrir la mente, a pensar de otra manera, a no temer al progreso sino a provocarlo. Conmina a explorar nuevas rutas lejos de las marcadas en mapas anquilosados, ya que en caso de éxito se alcanzará la meta y en caso de fracaso siempre se habrán abierto nuevos caminos.