STRAW DOGS (122 Minutos). También con Alexander Skarsgard, Dominic Purcell, Laz Alonso, Willa Holland, James Woods, Rhys Coiro, Anson Mount, Walton Goggins. Escrita por Rod Lurie sobre la novela de Gordon Williams.

Sinopsis: Un joven matrimonio vuelve al hogar natal de la mujer con el objetivo de reparar una casa y ponerla después a la venta. En lo que parece un idílico retiro para ambos pronto surgen tensiones que se ven agravadas por el regreso a sus vidas de aspectos del pasado de la joven, como los intentos de un viejo novio local por recuperar la relación. Todos esos factores les llevan paulatinamente a una violenta confrontación.

Crítica: En un ejercicio de perpetuo masoquismo Hollywood insiste en auto flagelarse revisionando clásicos sin esperar ninguna recompensa a cambio. Este curioso procedimiento produce extraños accidentes cargados de misteriosos efectos como con esta Straw Dogs, una cinta que si careciera de pasado sería simplemente correcta pero que cuando se enfrenta a sus antecedentes decae hasta lo fútil. Ahí está ese mismo extrañamiento ante una cultura cerrada, opresiva y rara, similares conflictos con idéntica resolución y una emulación del brutal tratamiento de la violencia que apabulló en 1.971. Es inútil, desde luego, mostrar un versión contemporánea de la obra de un gigante como Peckimpah siguiendo sin rechistar cada uno de sus pasos pero olvidando hacia donde lleva el camino. Lurie se lleva esta historia de violencia al húmedo sur en una especie de actualización únicamente formal que reniega por el camino de su propia identidad. Recrea la trama sí, como lo haría una compañía de teatro amateur, pero no busca más allá; roza la piel pero no la atraviesa en busca de la sangre, la víscera o la bilis. Así la cinta queda en un mero ejercicio de reconstrucción histórica al estilo de esas agrupaciones de lugareños que emulan a combatientes de guerras pasadas: tienen el vestuario, el escenario y las armas pero nada por lo que luchar con auténtica pasión. Plásticamente impecable, pero innecesaria, vacía y desnutrida de cometidos, a esta Perros de Paja pronto la arrastra hacia el olvido hasta el más leve viento del sur.

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