RED STATE  (88 Minutos Aproximadamente. Estados Unidos). También con Kyle Gallner, Michael Parks, Kerry Bishé, Michael Angarano, Nicholas Braun, Deborah Aquila, Ronnie Connell, Kaylee DeFer. Escrita por Kevin Smith

Sinopsis: La falsa promesa de sexo fácil lleva a tres jóvenes a caer en las manos de un grupo religioso que ejercerá según sus propios métodos el castigo de Dios sobre sus pecadores cuerpos.

Crítica: De las múltiples cualidades que se le suponen a un autor, a un artista capaz de marcar las diferencia a través de un sello propio, a Kevin Smith solo parece quedarle la capacidad de hacer lo que se le antoja. Lejos queda ya aquel joven de sorprendente habilidad para retratar a una generación derrotada, un éxito del que continúa viviendo tras una filmografía llena en misma cuantía de genialidades y productos muy cuestionables. Con Red State Smith afronta en teoría un reto más maduro, el de realizar una profunda crítica social a través de un formato cinematográfico muy mediático. La película es en teoría una dura mofa al fanatismo religioso y la pasión por las armas de sus compatriotas a través de una narración propia de una película de terror adolescente. En su primer tramo el filme no decepciona y sigue a rajatabla esa dirección, mostrándose divertida pero también aterradora. La mezcla funciona como una especie de survival horror en el que los zombis han sido sustituidos por fanáticos religiosos hasta un chocante punto de inflexión en el que Smith no solo se deshace de la mitad de su reparto, sino también de su discurso. La película cambia totalmente y pasa a ser un continuo tiroteo aderezado por irónicas perlas incrustadas en diálogos extremos durante el cual, personajes con los que no hemos llegado a intimar, caen como moscas sin que le importe demasiado al realizador pero tampoco al público. Sigue manteniendo el interés gracias a los trabajos de veteranos como Goodman, Leo o un impresionante Parks, pero su argumentario se diluye al mismo ritmo que su historia. Aunque la mejoría en la realización y el montaje es notable, sigue sin quedarnos claro lo que nos ha querido contar Smith. Si va en serio o todo es una enorme broma y, por ende, si debemos considerarle un autor auténtico o un bromista con la envidiable habilidad de caer bien.

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