SAFE (95 Minutos Aproximadamente, Estados Unidos). También con Robert John Burke, Chris Sarandon, James Hong, Reggie Lee, Anson Mount, Sándor Técsy, Jospeh Sikora, Danny Hoch. Escrita por Boaz Yakin.

Sinopsis: Tras el asesinato de su mujer Luke Wright ha perdido las ganas de vivir. Vagando por las calles de Nueva York sus pasos se cruzan con los de Mei, una niña con una gran habilidad para las matemáticas cuya custodia se disputan la mafia rusa, una peligrosa tríada china y un grupo de corruptos policías. Sin nada que perder Luke defenderá con su vida a la niña al tiempo que desmantela gracias a sus particulares habilidades a las tres organizaciones.

Crítica: Por unos momentos Safe se resiste a pertenecer al infame género Statham. Es durante sus primeros minutos en los que un Yakin inspirado nos traslada a todo trapo por las vidas de nuestros protagonistas dibujándolas a partir de detalles mínimos. Cuenta con precisión exactamente lo que necesitamos saber y nada más. Statham es duro, captado; la niña es lista, entendido; estos son los malos, recibido. Esta agilidad desde la línea de salida permite al cineasta afrontar con tranquilidad el inicio de su historia en el que, sorpresa, se nos muestra a un Statham acabado, perdido, doliente y vulnerable. El caso es que tras poner a sus peones en posición el juego vuelve a convertirse en lo mismo de siempre, un revival de Transporter con la que no se corta en mostrar evidentes similitudes, algo lógico teniendo en cuenta que la práctica totalidad de la filmografía de su estrella se rige por esos parámetros. Statham vuelve a ser héroe hierático que impone una justicia implacable de rápida aplicación y mientras la película se nos escapa entre los dedos. Nuestro hombre, metido en un personaje que es siempre el mismo, aparece en traje repartiendo tiros y hostias por una Nueva York que podría ser cualquier otro sitio mientras que tipos de mala catadura (¿no hay más intérpretes de aspecto oriental que Lee y Hong?) caen a su paso por doquier. La chiquilla desaparece de pantalla para dejar espacio a su compañero, que bien que lo necesita para desarrollar como es debido patadas voladoras y llaves marciales de todo tipo, y así lo que ocurre deja de importar. Entretiene, mantiene la dignidad y es breve, pero no por ello deja de ser el mismo producto de siempre con un envoltorio reciclado.

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