THE AMAZING SPIDER-MAN  (136 Minutos Aproximadamente. Estados Unidos.). También con Rhys Ifans, Martin Sheen, Sally Field, Denis Leary, Campbell Scott, Chris Zylka, Irrfan Khan. Escrita por James Vanderbilt.

Sinopsis: La infancia de Peter Parker estuvo marcada por la trágica pérdida de sus padres. Años después Peter encuentra una misteriosa maleta que le lleva a indagar sobre las investigaciones que su progenitor llevaba a cabo para la multinacional Oscorp. En una visita a sus instalaciones el joven es picado por una particular araña, lo cual le confiere extraordinarias habilidades. Pronto Peter descubrirá que sus nuevos dones conllevan una gran responsabilidad.

Crítica: De una leyenda existen tantas interpretaciones como artistas dispuestos a contarla. Teniendo en cuenta que el mundo del cómic ha aportado a la sociedad actual algunos de los mitos más representativos de su cultura se concluye que podría haber tantas adaptaciones distintas de una misma base como cineastas hay en la industria. No satisfecha con la deriva que habían adquirido las obras de Sam Raimi, Sony Pictures decidió cortar por lo sano y apenas unos pocos años después de su última cinta, optó por reiniciar la franquicia confiando en un nuevo director. Esta es la aplicación a rajatabla de la teoría que nos ocupa: la historia funciona pero su intérprete no, ergo cambiemos el intérprete y conservemos la historia. La primera hora de la obra de Marc Webb es precisamente un reiterativo repaso a la mitología del personaje que supone para su creador un desafío formal pero que resulta prescindible para el espectador. Este es sin embargo el mejor momento de la adaptación, ya que el director se siente cómodo en las distancias cortas y dibuja con acierto un universo emocional en el que sus personajes se mueven con naturalidad encontrando pronto la empatía del espectador. Ayuda que la elección del reparto sea difícilmente mejorable, con un atormentado Peter Parker y un dicharachero Spider-Man, una bella e inteligente Gwen Stacy, una sabia tía May, un heroico capitán Stacy, un sufriente Dr. Connors y un entrañable tío Ben, héroe del hombre común por antonomasia. Gracias a este nuevo repaso por el origen del superhéroe podemos contactar como nunca antes con el joven que hay tras la máscara, un chico plagado de dilemas morales que pronto le afectarán en su faceta como justiciero. Con el en teoría paso más complicado ya resuelto, Webb resbala asombrosamente en el más sencillo. El inevitable crescendo de acción se le hace muy cuesta arriba y ni toda la tecnología a su servicio consigue solucionar el problema, ya que ni apasiona, ni asombra, ni logra alcanzar ese momento único, casi mágico, que un personaje así siempre pone a disposición del artista hábil. Con ese factor en su contra cabe dudar si el arácnido de Webb  sobrevivirá multiplicándose en nuevas entregas. En cualquier caso queda claro que el personaje volverá, tarde o temprano, a la gran pantalla y que poco importará quien nos narre entonces sus aventuras. La grandeza de estas parábolas legendarias de nuestro nuevo mundo reside en que  jamás nos cansamos de disfrutarlas.

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