GAME OF THRONES (Segunda Temporada de 10 Episodios de 55 Minutos Aproximadamente). Con Peter DinklageNikolaj Coster-WaldauMichelle Fairley, Lena HeadeyEmilia Clarke, Iain Glen, Aidan Gillen, Harry LloydKit HaringtonSophie TurnerMaisie WilliamsRichard MaddenAlfie AllenIsaac Hempstead-Wright, Jack GleesonRory McCann, Stephen Dillane, Carice Van Houten, Liam CunninghamNatalie Dormer.

Sinopsis: La lista de pretendientes al Trono de Hierro es cada vez mayor. En el Norte los Stark claman venganza y en Desembarco del Rey Joffrey Baratheon impone su mandato con crueldad. Mientras ambos bandos se exterminan Stannis, adorador del Dios del Fuego y su hermano Renly, aliado con la casa Tyrell, pugnan por hacerse con la legitimidad de la sucesión. Mientras, aún lejos de Poniente, Daenerys Targaryen intenta salvar a su pueblo y a sus más letales armas de guerra para recuperar el poder. Llevados por su propia ambición, todos ellos parecen ajenos a la amenaza que acecha más allá del Muro donde la Guardia de la Noche intenta averiguar si son ciertos los rumores que afirman que los Salvajes han reunido un poderoso ejército alrededor de su propio rey.

Crítica: Juego de Tronos es una de las experiencias más gratificantes que ofrece actualmente la televisión. Tiene personajes carismáticos, escenarios cautivadores y una trama que no deja ni un milímetro a la previsibilidad. Goza de un rico universo propio en el que invita al espectador a sumergirse incluso a, si se prefiere, implicarse emocionalmente. Es además dura y osada, incapaz de ruborizarse ante su extrema y visceral exposición de la violencia, la ambición y el sexo. Por supuesto, técnicamente todo está al nivel requerido, con una dirección que conjuga sabiamente la precisión de Alan Taylor con la capacidad artesanal de invitados de peso como Neill Marshall. Por si eso fuera poco, su elenco está plagado de intérpretes de gran nivel que hacen gala de su mejor arte durante cada minuto del metraje. Esto es Juego de Tronos, majestuosidad a todos los niveles que requiere una ficción. Pero eso ya lo sabíamos. Lo habíamos visto en una primera temporada que fue un auténtico impacto colectivo. Esa primera campaña casi perfecta presentaba el tablero y las piezas que se movían sobre él, sorprendía, embaucaba y enganchaba, todo a la altura de las expectativas. ¿Qué ofrece por tanto esta segunda temporada? Ni más ni menos que la confirmación de que toda esta historia va a ser un continuo movimiento de peones en la que la única satisfacción que encontraremos estará en contemplar el simple juego. No habrá final, ni resultado, ni vencedor. Solo bajas y altas, cambios difíciles de aceptar y gran intensidad. Porque… ¿ocurre realmente algo en Juego de Tronos? ¿Algo que agite realmente los cimientos de su universo? ¿Que resuelva la cuestión que plantea desde su base? Probablemente no, empeñada como sigue en huir de la catarsis, de darle a un espectador ávido lo que más desea. Pero… ¿realmente importa? ¿Es necesario -o hasta deseable- que se lleve a algún personaje al final que para él queremos? En absoluto. Esta segunda temporada incide en que, lejos de aportarnos un destino añorado, el show se va a empeñar en hacernos disfrutar, o más bien lo contrario, de este agitado viaje.