THE BORGIAS  (Segunda Temporada de 10 Episodios de 55 Minutos Aproximadamente). Con Jeremy Irons, François Arnaud, Holliday Grainger, Joanne Whalley, Lotte Verbeek, David Oakes, Sean Harris, Peter Sullivan, Simon McBurney, Steven Berkoff, Aidan Alexander, Julian Bleach, Ronan Vibert, Steven Berkoff, Gina Mckee, Colm Feore

Sinopsis: Tras solventar con sorprendente éxito su confrontación con la poderosa Francia, Rodrigo Borgia ha salido reforzado y es más que nunca el firme poseedor del trono vaticano. Los enemigos de su familia parecen haber sido derrotados y ahora llega la hora de que el monarca romano disfrute de las mieles del éxito junto a su amada Farnesio y alguna que otra invitada a su alcoba. A pesar de ese dulce momento César Borgia percibe que graves peligros acechan a Roma, como la temible fortaleza militar de la familia Sforza, la impredecible actitud del humillado rey francés, el fanatismo del monje florentino Savonarola o los intrincados planes de Della Rovere, que busca la mejor manera de acabar por fin con el papado actual y con la influencia de los Borgia.

Crítica: En una ficción de estas características la mayor fuente de spoilers suele ser la propia historia. En el caso de Los Borgia no es así, o al menos no lo es tanto como debería. Sin duda hay límites que no se pueden sobrepasar, aquellos que marcan los hechos más evidentes, innegables y conocidos del pasado, pero aún así la serie de Showtime insiste en regatear a la historia para crear la suya propia. El particular Renacimiento en el que se desenvuelve la trama, más cercana a las dinámicas de una telenovela que a un drama histórico, ya nos había sido descrito en su primera campaña como un universo en el que conviven la familia, el sexo, la ambición y la guerra. La mezcla sigue presente en esta segunda etapa del show, que muestra en su primera mitad de temporada una connivencia plena con su predecesora. Se apuesta por la continuidad provocando que su potencial languidezca abandonado por los líos de alcoba y choques de egos propios del melodrama en el que, a pesar de su magnífico apartado técnico, se ha convertido el formato. Tal vez para paliar esas tediosas batallas entre sábanas de seda y palabras envenenadas, se nos hacen presenciar otras menos metafóricas, en las que el acero, la pólvora y también el ingenio son las protagonistas. Lo malo es que en este aspecto, el escabroso y sangriento, el más propio del periodo histórico en el que se nos traslada, se aboga igualmente por el exceso, por la ruptura total con la verosimilitud o la búsqueda de cierto realismo, provocando por momentos alguna situación irrisoria. Afortunadamente todo mejora con la brutal revelación que a mitad de temporada sufre esa reinona a la que interpreta Jeremy Irons, acompañante desvergonzado del histrionismo generalizado. Todo se vuelve desde ahí más pausado y mejor elaborado, llevando a cada personaje paso a paso hacia un final ineludible. Siguen siendo absolutamente agotadoras las bobaliconas búsquedas del amor de una cansina Lucrecia Borgia, que solo luce como debería cuando saca a relucir su furia, pero lo compensan con creces las siniestras andanzas de César Borgia y su aterrador Micheletto, así como la brutal decadencia del despreciable Juan Borgia. Si a eso le sumamos secundarios en papeles fundamentales, como la seductora guerrera que es Caterina Sforza, el fanático deslenguado de Girolamo Savonarola o la aguda visión política de Nicolás Maquiavelo, el show logra superar ampliamente el baremo de calidad que se le suponía. Con la historia, por fin, haciendo acto de presencia -siempre a la peculiar manera de la serie, eso sí- en su último tramo, queda claro que se avecinan tiempos de cambio en Los Borgia esencialmente porque ni tan siquiera los personajes de ficción pueden escapar a su destino.

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