LINE OF DUTY (BBC. Tres episodios de 55 Minutos Aproximadamente). Con Martin Compston, Adrian Dunbar, Lennie James, Vicky McClure, Gina McKee, Neil Morrissey, Craig Parkinson.

Lo que necesitas saber: Otro título más del potente verano de entretenimiento que prepara la británica BBC. La cadena pone a sus pesos pesados a trabajar y entre ellos pretende incorporar Line of Duty, un drama policial que se suma a los otros muchos que ha producido en los últimos años y cuya principal capacidad es la de no parecerse demasiado unos a otros a pesar de compartir género e incluso temáticas. En esta ocasión el título apuesta por sumergirse en el mundo de la corrupción policial y en el entorno criminal.

Lennie James, con gran experiencia tanto en series de ultramar como en la gran pantalla, es el rostro más reconocible de su reparto junto con el de Gina McKee, que suma con este su enésimo proyecto televisivo en un par de años, lo que la confirma como una de esas secundarias imprescindibles dentro de la ficción catódica. El peso del protagonismo cae en cambio sobre los hombros de la pareja formada por Martin Compston y Vicky McClure, ambos con un currículo menos lustroso que el de sus compañeros.

En Line of Duty somos testigos de como tras una operación fallida un joven sargento es trasladado desde contraterrorismo a asuntos internos, uno de los departamentos más odiados por los propios policías. Su primer caso es investigar al oficial estrella de la city londinense, un agente con un currículo intachable que goza del apoyo de sus superiores gracias a su alta cota de crímenes resueltos. Al principio reticente a entablar conflicto con un compañero de tan brillante carrera, nuestro hombre comenzará poco a poco a sospechar de esa inmaculada reputación, lo que le llevará a descubrir los trapos sucios de su colega y también los del propio departamento.

Lo que nos ha parecido: La tan cacareada “elegancia” de la que se suele hablar cuando BBC produce ficción no se refiere solo al aspecto impecable de sus productos, a la capacidad de explotar al máximo el talento de sus actores o a la habilidad de escribir libretos interesantes. Esa elegancia se hace evidente cuando se consigue mucho con muy poco. Así, gracias al trabajo de sus creadores, muchas de las series del canal lucen mejor de a lo que en principio se podría aspirar con los medios que tienen a su alcance. Line of Duty no es una excepción a la regla, ya que a través de una puesta en escena brillante se le logra dar al show un aspecto de primer nivel. No terminan ahí las virtudes mostradas hasta el momento por la serie, ya que como manda el libro de estilo del canal, sus intérpretes están a la altura de la producción y los guiones se muestran cautivadores. BBC apuesta por mostrar el mundo menos conocido de la profesión policial, el que lideran burócratas y políticos que trabajan centrados en números y no en personas. Todo ello en contraposición al drama que viven sus subalternos, condenados a vérselas con ese mundo real que poco tiene ver con cifras. El show mezcla esta narración, casi crítica social, por el momento con acierto con una dinámica propia de thriller en la que un villano con honor es perseguido por unos auténticos agentes de la ley que para su desgracia son siempre tratados injustamente por aquellos que, oh paradoja, han jurado defender con su vida la justicia. Choca así el brutal realismo de ese primer aspecto de la serie con los efectismos que muestra su otra personalidad, pero mientras que sus creadores controlen límites y no tiendan a los extremos nada llega a chirriar. Lo que con otros al mando sería el principio del fin, para la BBC con su elegante concepto de la elegancia, con su mesura, control y profesionalidad, no supondrá ningún problema.

Lo que te recomendamos: Si seguiste con pasión series como The Wire, Southland o The Shield, con Line of Duty tienes la excusa perfecta para rememorarlas desde una versión británica y más breve de esas historias de policías corruptos y criminales de baja estofa que van juntos de la mano cuando de lo que se trata es de ganar dinero. ¿Vas a permitir que se salgan con la suya?