WALLANDER (Tercera Temporada de 3 Episodios de 90 Minutos Aproximadamente.) Con Kenneth Branagh, Sarah Smart, Richard McCabe, Barnaby Kay, Mark Hadfield, Rebekah Staton, Jeany Spark, Saskia Reeves, Donald Sumpter, Con O’Neill, Søren Malling, Ingeborga Dapkūnaitė, Zoltan Butuc, Artūrs Skrastiņš, Lindsay Duncan, Maimie McCoy, Andrew Buckley.

Sinopsis:  Mucho ha cambiado la vida para el detective Kurt Wallander. Para superar la pérdida de su padre y la lejanía de su hija, el policía ha iniciado una satisfactoria relación sentimental y se ha mudado a un nuevo hogar. Sin embargo pronto todo cambia cuando una joven desaparece y un cadáver es descubierto en el terreno de su nueva casa. Lo que en principio parece fruto de la casualidad, llevará al investigador a enfrentarse a un oscuro secreto que avivará sus malos hábitos del pasado, haciendo peligrar su nueva vida.

Crítica: Mucho ha cambiado todo para Wallander pero por fortuna en Wallander nada cambia. La serie de la BBC sigue siendo una enciclopedia de la melancolía, de la desolación, la pérdida, la pena, a ritmo de luz mortecina, invierno agonizante y playa de roca negra desierta. Es una vez más, y a pesar de la larga espera, el paradigma de la elegancia, la belleza desbocada, el pragmatismo y el talento que tanto se busca en su casa. Planos elaborados con sentimiento e inteligencia, historias repletas de emoción, escenarios casi oníricos que chocan con el dolor humano que rebosa del asfalto y el cemento toscos y austeros día a día. Se comprende el sufrimiento de Kurt Wallander, se entiende su tristeza. Es un hombre que vive en un paraíso potencial corrompido por los aspectos más siniestros de la condición humana, esos mismos que lastiman su conciencia cuando encuentra que seres como él, empáticos, inteligentes y compasivos, son objeto de la violencia que contra ellos ejercen otros peores. Es Wallander una serie hermosa, emocional y casi poética. Encaja mejor como el drama de un individuo puro rodeado de caos que como un procedimental policíaco al uso. Flaquea en el misterio, o al menos no sorprende ni cautiva tanto como su puesta en escena o su conexión sensorial y sentimental con el espectador. De ese vínculo, del que en parte es gran responsable un Kenneth Branagh para la eternidad, vivimos sus seguidores, tal vez los únicos amigos auténticos de un policía único cuyo gran misterio por resolver es su propia vida.